viernes, junio 5, 2020

Los sueños posibles en Noviembre

Es una película independiente española, dirigida por Achero Mañas producida como un falso documental de un grupo de teatro callejero llamado Noviembre, liderado por el joven idealista Alfredo Baeza que armaba performances contestararios en los espacios públicos sin ánimos de lucro. La película tiene dos tiempos, por un lado están los (falsos) testimonios de los integrantes ya ancianos, y sus memorias veinte años antes.

Achero Mañas fue también actor de al menos 15 películas, en las cuales 3 fue protagonista, por ejemplo La ley de la frontera en 1995 logrando cierto reconocimiento. Sin embargo, abandonó la actuación para dedicarse al cine. Sus primeros cortometrajes fueron  Metro 1995, Cazadores 1997 con el que ganó un premio Goya en 2001, y Paraísos artificiales 1998.

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De alguna forma, esta película y otros cortometrajes del mismo tinte documental crítico e idealista, representa las ideas del director. Mañas declara en 199: “Mi carrera de actor la abandono por una circunstancia,  yo no trabajo como una puta sólo para ganar dinero… no suelo trabajar en cosas que no sean de mi interés, mientras trabajé en el cine yo no tenía afinidad alguna con los proyectos que estaba haciendo, en todos aquellos en los que yo participé,  no me interesaba ninguno en lo absoluto”.

La película está basada en una agrupación teatral de los años setentas llamado El Piojo Picón, que junto a otros grupos emergentes en España, se dedicaba a las representaciones en espacios públicos rechazando financiamiento de algún tipo. Alfredo Baeza, el persona principal de la película, logra ingresar a una escuela de actuación, pero se decepciona ante las limitaciones elitistas de sus profesores y compañeros. Conoce a gente que piensa como él y comienzan una serie de presentaciones callejeras e ilegales, las cuales los hacen pisar más de una vez la comisaría.

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Al principio sientan las bases de un teatro libre de mercantilismo, tabús y opresión; pero varios acontecimientos que tienen que ver con su amistad, dificultades económicas y presión por el sistema en el que viven, hace que la llama de la rebeldía se vaya apagando y encendiendo de forma intermitente hasta el final de la película en la que no queda mas que cera caldeada. Achero dice sobre la ideología de la producción: “ no sólo el arte, sino también la política y la economía estaban dominados por un sentimiento colectivo y un deseo de cambio en la sociedad, convierten a Alfredo y a los demás integrantes del grupo en personajes completamente anacrónicos, quijotescos, abocados inevitablemente al fracaso”.

Para algunos la película resulta utópica por la línea revolucionaria que siguen los actores del grupo Noviembre y sus esperanzas ingenuas de cambiar al mundo a través del arte; sin embargo, el filme tiene cierta crudeza que se resume en una frase de la película: “Antes soñabamos con cambiar el mundo, ahora sueño con que el mundo no me cambie a mí”.

La trama es una lucha y golpes de pared constantes que son evadidos por la perseverancia de los actores. Al final, cuando casi te convence de que es posible “cambiar este puto mundo”, suceden cosas que obligan a pensarlo dos veces. Mañas dice acerca de Noviembre: “Noviembre es principalmente el movimiento frente al estancamiento de las ideas, frente al escepticismo como principal asesino de toda forma de positivismo, de generador de movimiento, y por lo tanto de creación, de futuro, de vida”.

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Las escenas de la película que incluyen la intervención urbana no tuvieron extras, se rodó de improviso y las reacciones de la gente son auténticas. La mayoría de las representaciones teatrales se realizaron de esta forma espontánea, de hecho en la escena en la que simulan un atentado, un taxista quiso socorrer a una de las actrices.

La historia es honesta y soñadora pero también realista. Te sube al cielo con los colores de trajes exagerados, la pasión de los que no están conformes con el mundo y hacen algo para trascender, la esperanza que surge aislada y después te jala los pies para que no te hagas tantas ilusiones.

Dirección: Achero Mañas.
País: España.
Año: 2002.
Duración: 104 min.
Interpretación: Óscar Jaenada (Alfredo), Ingrid Rubio/Paloma Lorena (Lucía), Juan Díaz/Juan Margallo (Daniel), Javier Ríos/Ángel Facio (Juan), Adriana Domínguez/Amparo Valle (Alicia), Jordi Padrosa/Fernando Conde (Imanol), Juanma Rodríguez/Juan Diego (Pedro), Nuria Gago/Amparo Baró (Helena), Héctor Alterio (Yuta).
Guión: Achero Mañas; con la colaboración de Federico Mañas.
Producción ejecutiva: José Antonio Félez.
Música: Eduardo Arbide.
Fotografía: Juan Carlos Gómez.
Montaje: Nacho Ruiz Capillas.
Dirección artística: Federico G. Cambero.
Vestuario: Nereida Bonmati.
Estreno en España: 26 Septiembre 2003.

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