lunes, agosto 3, 2020

Cómo afecta la pandemia a la comunidad artística de Yucatán

Ilustración: Elo Draws

Mientras en el primer mundo países como Alemania incluyen a la cultura como un bien de primera necesidad para su rescate financiero en medio de la crisis del Conavid 19, en México los artistas se quedan sin trabajo. Como todas las emergencias sanitarias, el Coronavirus nos ha recordado las estructuras más endebles del sistema en el que vivimos: el trabajo informal, la precariedad de los hospitales y el sistema de salud pública, la desinformación, la desigualdad social, la falta de empatía y hasta lo bella que es la naturaleza cuando nos encerramos.

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La cultura, como siempre, se percibe como algo superfluo y no como una necesidad. Sin embargo, no hay que olvidar que -aunque no sea crucial ir a una obra de teatro para seguir vivo- sí tiene un impacto emocional en la vida de las personas y sobre todo: hay gente que trabaja en el sector.

Para atenuar lo primero han surgido alternativas gracias a las plataformas digitales: desde talleres en línea hasta recorridos guiados en museos a través de Instagram Live. Pero, ¿qué sucede con esos espacios culturales independientes, actrices con funciones canceladas, músicos que ya no tienen un público concurrido o gestores culturales cuyas próximas actividades se pospusieron?

Les preguntamos a algunos amigos de Memorias de Nómada cómo les ha impactado económica y emocionalmente el #StayInHome y qué estrategias están implementando para sobrellevarlo.

Lorenzana, Socia-cooperativista de Tapanco Centro Cultural

Todo ha sido muy rápido. Hubo muy poco tiempo entre los primeros casos y las medidas de contingencia, lo estamos asimilando todavía. Económicamente es un golpe muy duro porque actualmente el espacio no tiene una beca, que es con lo cual normalmente nos mantenemos además de los proyectos y la gente. Al no haber ninguno de los dos, es más difícil.

Lo que más nos preocupa son los talleristas fijos. Ellos también tienen necesidades y si no dan clase, no cobran. Hemos estado viendo cómo gestionar algunos recursos para ayudarles. Nuestra estrategia es seguir adelante y apoyarnos entre todos. En nuestro caso, es muy complicado dar talleres de danza aérea y vogue en línea. No es un conocimiento que se pueda enseñar online tan fácilmente.

Fernanda, fotógrafa, diseñadora y gestora de festivales de cine

Sí nos afecta a las y los artistas. En mi caso, hago diseño y fotografía y en los espacios donde colaboro aún no se resuelve el tema de los pagos porque no tienen entrada de dinero. Nuestra generación, particularmente, no tiene seguro, vacaciones, o sueldo fijo. Trabajamos al día. En foto tampoco es posible porque se trabaja con gente y las personas están temerosas de salir. Hay gente en el centro, que cuando alguien estornuda, casi casi reza. El pánico está muy fuerte. Sí me pongo a pensar y trato de calmarme, los medios de comunicación generan psicosis pero informándonos es la manera más segura de prevenir sin exagerar.

Otro tema es el Libre Cinema Festival, anteriormente se iba a realizar en la segunda semana de marzo, pero tuvimos que hacerlo en febrero pasado. Ayer pensábamos que no habría sido posible hacer la quinta edición. Pero en esta época contamos con las increíbles plataformas digitales que son una vía para mostrar el trabajo de los artistas, quizá hubiéramos optado por eso. Sin embargo, no sería redituable. Hoy vi que la revista Vogue de París subió una versión gratuita de la revista, y es una publicación cara. Me pareció una gran contribución por parte de la empresa porque valoramos muchísimo más el trabajo que se hace con lo que estamos viviendo.

Juan de Dios, codirector de Murmurante Teatro

Hemos tenido que cancelar ensayos. Teníamos prevista una función de Sidra Pino para el 29 porque hubo gente que no pudo ver la temporada, pero se canceló hace unos días cuando salió la restricción. Es un asunto que nos agarró en curva y tratamos de no ir (al espacio) más de la cuenta. En nuestro grupo de Whatsapp compartimos algo de información que no genere alarmismo y seguir las recomendaciones. Creemos que es lo más sensato en este caso.

Liliana, actriz de teatro

Yo venía muy ilusionada por la temporada del Siglo de las Mujeres. El año pasado, antes de que me fuera a Argentina dimos la función número 50 en el Teatro José Peón Contreras y fue increíble porque fue como generar ecos de lucha, esperanza, de repensarnos como mujeres y sujetos políticos. Lo que más ilusión me daba y el mayor desafío era el diálogo que establecemos al final de la función.

El Covid 19 sí fue una gran pausa tanto para mí como compañeros de teatro. Nos quitó la posibilidad de seguir haciendo las presentaciones. Lo más difícil es la incertidumbre, ¿qué viene después? Porque si bien ahora podemos reinventarnos y hacer cosas que en un futuro nos beneficie, también nos exige repensar en los modelos de producción, consumo e interacción. Es una responsabilidad ser solidarias con otras personas, adquirir productos de pequeñas empresas.

Las medidas de prevención ponen en juego las artes escénicas pues nosotros hacemos convivio, vivimos para el convivio, lo generamos y eso nos perjudica muchísimo. El espectador es parte fundamental y ahora que no se puede ya no podemos hacer el arte vivo. Afortunadamente hay modelos para generar el tecnovivio pero eso es enfrentarse al uso de la tecnología que no todos tenemos la habilidad. Es un gran reto y hay que darle con todo aunque sea en nuestras casas. La resistencia sigue.

Ricardo, escritor y tallerista en la Biblioteca Central

Con los talleres pago mi renta y sí me espanta la situación económica. Aunque, si la biblioteca estuviera abierta tampoco continuaría. Tengo participantes de la tercera edad y no me siento cómodo exponiéndolas. Emocionalmente sí me pone nervioso. Una de mis estrategias será proponer el taller con videolladama, con que tenga dos o tres, la armo. O tallerear a distancia. Lo bueno es que los participantes tendrán más tiempo libre y creo que se puede aprovechar muy bien la cuarentena. En lo personal, mantenerme encerrado también me ayuda a escribir, a sentirme productivo y tranquilo.

Emanuel, fotógrafo y gestor cultural

Emocionalmente, siento que me pega el encierro y el aburrimiento porque soy más de andar en la calle, salir a tomar fotos y despejarme. Con el calor de Yucatán, además, siento que mata mis ideas y proceso creativos. También es frustrante porque estábamos en marzo y ya habíamos agarrado el ritmo del año nuevo, y ahorita pausa otra vez. En lo económico sí me pega aunque se me da mucho el ahorro y ahora no estoy sufriendo tanto porque ahorré en el 2019. Pero este mes me he quedado sin tres chambas. Estoy planeando generar chambas desde mi casa como editor de video, reeditar algo de material y ofrecerlo a los clientes originales, para tener un banquito que cobrar cuando pase todo esto. Ahora participo en otro proyecto con un diplomado en línea y estoy pensando en aprovechar para hacer un proyecto personal sobre la contingencia.

Aliz, coordinadora en Semillero Creativo en Caucel y tallerista en salas de lectura

Todavía el jueves hubo asistencia completa, pero el viernes no asistió ningún niño a los talleres. Desde ahí me di cuenta de lo que se venía. El sábado ya fue oficial. En mi caso, los estudiantes ven patrimonio cultural y fotografía digital. En el Semillero estábamos justo en el término de contrato e inicio del otro. Hasta ahorita tengo la incertidumbre de si habrá otro contrato o van a esperar a que esto pase. Ahora, con los padres de familia nos pusimos de acuerdo en hacer actividades online con fotografía. Estamos abriendo la convocatoria en forma de retos, tomas fotos desde tu casa y las compartes.

Como familia tenemos otra entrada de dinero que es un taller mecánico automotriz y estoy apoyando desde casa. Mi esposo acude y esparemos que no trascienda hasta ahí y se llegue a un toque de queda. Por lo pronto es lo que de manera física nos estamos apoyando. Anímicamente estamos aprovechando tiempo, la parada forzosa para la convivencia, orden, limpieza, reacomodar ideas. Aunque apenas es media semana, en lo personal caigo en depresión cuando no estoy haciendo algo. Pero hasta ahorita estamos tranquilos.

Ariadna, codirectora de Murmurante Teatro

La contingencia que estamos viviendo está impactando duramente en los bolsillos de los artistas. Tuvimos que cancelar una función que teníamos programada para fin de mes que había dado mucho trabajo concretar y por otra parte se estaba trabajando un calendario con universidades. Se harían temporadas de teatro universitario y todo eso se ha detenido por lo que está pasando y da mucha tristeza porque son meses de gestiones.  No podemos sobrellevar algo que no podemos controlar.  Los artistas trabajamos por proyecto: si no existe el proyecto, no hay pago.

Murmurante fue seleccionado para participar en el proyecto Escena 106 de la Sedeculta. Es una pieza escénica que se estrenará en el mes de mayo y afortunadamente, gracias a que hay un recurso para pago de honorarios, lo que he podido hacer como productora es hablar con los creadores y plantearles la opción de adelantarles el pago de funciones en un 100 o 50 porciento según cada uno lo requiera.

Aunado a todo esto, el panorama de los artistas es desolador porque no sólo ven cortado el ingreso que reciben por su trabajo artístico sino que la mayoría tiene otros trabajos, temporales o que no tienen ninguna garantía laboral. Ante la inminencia de una pandemia, la mayoría de los negocios están cerrando sus puertas y, por consiguiente, el ingreso que tenían garantizado deja de existir.

Diana, cofundadora de Clip

Decidimos cerrar actividades el lunes, aunque teníamos planeado continuar con las clases de yoga y abrir dos talleres más. Nos estamos apegando a las sugerencias del gobierno estatal y ¿qué te puedo decir?. Somos parte de la Red Alterna y todos los espacios de la Red también decidieron cerrar y claro, sí afecta porque son espacios que sus ingresos vienen de las actividades que ofrecemos y desafortunadamente, están suspendidos.

Daniela, refundadora de La 68

Importa decir que hablamos desde un lugar privilegiado, como propietarixs de un espacio artístico-cultural que acaba de abrir sus puertas. Pero bajo este escenario, los efectos en lo económico son obvios, sin visitantes no hay ingresos, no hay forma de empezar a recuperar la inversión que se ha hecho y se nos presenta el desafío de mantener el espacio y, sobre todo, de cuidar y procurar el bienestar (la salud, la estabilidad financiera, los ánimos) de todas las personas que conforman el equipo de La68, que son nuestra prioridad, aun si no operamos. Vamos a resistir. El espíritu de todxs lxs colaboradorxs ha sido de solidaridad y empatía. Queremos mantener el sentido de comunidad, no desvincularnos y respetar las singularidades. No todxs pueden quedarse en casa. No toda casa es un espacio seguro. Aquí construimos uno. Amoroso, crítico, respetuoso. Así nos cuidamos también mental y emocionalmente, sabiendo que el estado de crisis comenzó hace muchísimo tiempo para demasiadas personas.

Todos nuestros eventos han sido aplazados. Comprendemos la importancia de cuidarnos, de no exponer a nadie. Pero La68 es una extensión de nuestra casa, y en nuestra casa, para quien lo necesite, las puertas están abiertas. La soledad, la depresión, los abusos domésticos, el aislamiento pueden ser muy peligrosos para muchxs. Aquí, con las manos bien lavadas, las superficies sanitizadas y los cuidados pertinentes, seguimos conversando y queriéndonos.

Mantendremos la venta de La Retorno-Ropería, pues lo que se recauda es para apoyar a instituciones de rescate y protección animal, y en este momento esos proyectos quedan muy vulnerables, pues incluso quienes suelen ayudar a los cachorros empiezan a tener otras prioridades. Nos ocupa la vida offline, queremos resistir desde aquí; las plataformas digitales ya están sobrecargadas. Lo nuestro es el encuentro. Estamos trabajando en el reacomodo (fechas) de los cursos, conciertos, exposiciones y otros eventos que estaban planeados, haciendo ajustes en las actividades para volverlas más pertinentes cuando sea momento de recuperar la vida en las calles, en colectivo. Mientras, nos centramos en lo que podemos hacer, de manera táctica, en esta situación. Y en adquirir la potencia para hacerlo. Desde aquí, deseamos salud y fuerza para todxs.

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