Por Jhonny Euan

Ilustración: Rubén Cabrera

La cita era a las 6 de la tarde. Hemos llegado casi al mismo tiempo y decidimos ir al café más cercano. Ella pide un capucchino mientras yo sigo mirando el menú. Ve la hora en su teléfono y empieza a hablar sobre su día, los estudios y las novedades que nos interesan.

“Me parece muy duro saber que todo sigue, que en la vida tienes que avanzar, y de repente algo te lo parte todo”, dijo Gustavo Cerati en una de sus últimas entrevistas en México, antes de sufrir un accidente cerebrovascular que lo dejó en coma por cuatro años y ocasionó su muerte el año pasado, para culminar la historia de un referente del rock en español de los últimos tiempos.

La conversación sale a flote porque se escucha “Cosas imposibles ” de Cerati, en la cafetería.

—Es que Cerati fue un artista espectacular, capaz de causar admiración e idolatría en miles de personas en todo el mundo. Con su muerte dejó un vacío que sólo se consuela con su talento.

Mi amiga es una fanática de Gustavo. Sin pudor se tatuó una frase del músico en el brazo: “Mereces lo que sueñas”. Aquella tarde, yo llevaba una playera blanca de John Lennon, otro genio de la música que dejó su huella en la historia y cuya muerte provocó mucha frustración. En 1980, el famoso ex- beatle, murió asesinado por un supuesto fan que le disparó cinco balas, de las cuales cuatro impactaron en la espalda y hombro izquierdo. Luego de cometer el crimen, el sujeto permaneció en la escena, sacó un libro de su bolsillo y lo leyó hasta que llegó la policía. El suceso trágico agigantó la imagen de John, un ídolo para multitudes por su música y su forma de pensar acerca de la vida.

El mesero viene a pedir la orden: dos frapuccinos.

— Te recomiendo el libro Hombre sin mujeres de Murakami, y Diablo Guardián de Xavier Velasco, en especial el último, que de hecho, es mi favorito.

—¡Va! Gracias. Oye, ¿y tu has leído el cuento El rastro de tu sangre en la nieve?

—¿De quién?

—Es un cuento de Gabriel García Márquez.

“Gabo” el más periodista que escritor, que falleció en abril de 2014, retorciéndole el corazón a muchos lectores del realismo mágico y de la literatura en general.

—Qué triste. Hay personas que simplemente por ponerle amor, dedicación y compromiso a los que les gusta hacer se vuelven referentes, sea el medio en el que se desarrollen.

—¡Claro! saltan a la fama haciendo lo que aman y la entrega total es lo que los vuelve dignos de admiración.

—Es por admiración y cariño que sientes como tuyo el dolor de una familia cuando pierde a un ser querido. Como Carlos que lloró al saber que la mamá de Jim había muerto, en la novela Las batallas en el desierto.

—¡Ah! Ya sé. Yo leí un ensayo sobre José Emilio Pacheco, y fíjate que el autor, un compañero de clases, se dejó llevar por su tristeza, pues repetía el nombre completo de Pacheco en cada párrafo.

—Lo comprendo— entre risas— En verdad hay personas que se vuelve parte de ti, que nos parece injusto su fallecimiento— dice la chica, que además de pasar sus ratos libres leyendo también es amante del cine. Adora a actores como Jesse Eisenberg o Andrew Garfield.

Sin título

Para muchos cinéfilos y fans de Batman, todavía es una desgracia la manera de morir de Heth Ledger, el considerado mejor actor en el papel del villano del murciélago, Joker.En The Dark Knight (2008), interpretó al malvado payaso y fue merecedor al Óscar a mejor actor de reparto, premio que no pudo recibir en persona por morir semana antes por una sobredosis accidental de medicamentos recetados.

—A veces uno cree que por ser prodigiosos en su profesión merecerían vivir más, pero la muerte en cualquier momento nos puede recordar nuestra vulnerabilidad.

—Y cuando mueren, generalmente tienden a revalorar su vida y publican tributos, libros…

—¡Sí!, como el nuevo libro que salió de Cerati o el documental de Kurt Cobain.

—¡Cómo olvidarlo! el famoso Kurt y su Nirvana, los reyes del rock en los 90s.

La banda de Grunge Nirvana fue la precursora del último gran movimiento del género rockero y su vocalista, Kurt Cobain, fue la voz de toda la generación noventera. Cobain se convirtió en un ídolo, una estrella internacional que simplemente hacía lo que le gustaba, tocar con su banda canciones sobre la rabia, el inconformismo y el descontento social, pero no pudo evadir los reflectores, el éxito atrajo miradas a su vida, y él, siendo una persona hipersensible,terminó hundiéndose por las críticas y la fama.

—En estos tiempos de redes sociales, que permiten expresar hasta lo más tonto, he visto mares de lamentos. Desde las desafortunadas muertes de “Chespirito”, hasta Jenni Rivera, Robin Williams, y así.

Cuando fallece alguien que apreciamos es un momento doloroso. Sea tu amigo, familiar, o sea un artista, que seguramente jamás conociste, pero aún así es inevitable el golpe en el corazón al saber que los ídolos también se marchan.

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