“El rock es al mismo tiempo una obra de arte y un producto comercial. Ésa es su naturaleza ambivalente”.
Juan Carlos Hidalgo.

En su oficina dentro del Centro Cultural Olimpo, el promotor musical Luis Sánchez da algunas instrucciones al guardia de seguridad y con las manos juntas sobre el escritorio me mira como diciendo: empecemos.

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Fotografía de Carlos Martínez (Carlos D)

“Yo tengo una filosofía en cuanto a las bandas de música: siempre las he visto como cualquier empresa. Una empresa comercial que presta un servicio (conciertos), pero también un producto (canción, disco)”. Luis Sánchez se ha encargado por mucho tiempo de gestionar conciertos ya sea de bandas locales, nacionales e incluso de otros países en festivales o diversos conciertos. De esta manera el público y los músicos de Yucatán “tienen una convivencia directa con lo que se está haciendo en otros lugares”.

En un reportaje especial llamado “Exportando música”, Renata Marrufo, periodista del Diario de Yucatán, entrevistó a músicos yucatecos de una generación que salió de la ciudad para ejercer la profesión, ejemplos como Emmanuel Garduño, Robbin Blanco, Enrique Escalante, Alger Erosa, Cecilio Perera quienes tocan con músicos profesionales y hacen de esta disciplina algo más que un hobbie. Hablando de la música como pasatiempo, le pregunto ¿son más los músicos autodidactas o los músicos que estudiaron en alguna institución? ,  él contesta: “Es variado y creo que no influye. He conocido músicos que sin haber pisado una academia, son muy buenos. Hay empresarios que en la vida han tenido un estudio de economía y son muy buenos. Hay un cincuenta cincuenta y hay veces que el músico que ha estudiado tiene algunas limitaciones que el músico amateur no tiene y por ello es más creativo. A veces cuando estudias te ponen trabas y cuando no estudias te dejas llevar. A veces haces cosas horribles porque no tienes esa base. Lo que he visto es que aquellos que empezaron sin estudios, se tratan de profesionalizar por medio de talleres o cursos en línea o hasta platicar con colegas”.

Estudiar música en Mérida no es una misión imposible. Está la licenciatura en música en la ESAY, las clases en el Centro Estatal de Bellas Artes, y la licenciatura en Audio y Multimedia en la escuela Tecnología Turística Total (TTT) la cual, me consta, es cursada por varios músicos locales. “Hace poco abrieron una academia que está enfocada en la creación y no en la sacada de cóvers. Eso me parece excelente. Y ahora con el boom de los talleres…bueno, como vivimos en una ciudad pequeña, cualquier movimiento medianamente grande se presta al boom”.

Hace varios años las bandas de cóvers eran ese boom. Cuenta que Ricardo Castilla y Alejandro Castilla de El Viaje comenzaron a organizarse de manera formal para componer sus propias canciones, tocaban en Paseo Montejo y sus conciertos de música original agradaba más que cuando tocaban cóvers.

“Entonces más personas comenzaron a hacerlo, no todas eran buenas. Y la gente se cansa. Y creo que lo mismo va a pasar con los talleres, van a empezar a hacer talleres de lo más inusual y lo más irrisorio y vamos a perder credibilidad. Creo que ya hay muchas opciones para profesionalizarse pero no nos debemos dejar llevar y pensar que todos somos especialistas en todo. Hay que definir muy bien como banda qué eres y hacia dónde quieres llegar”.

Son varios y frecuentes los festivales y conciertos pensados para un público vasto en distintos puntos de la ciudad. Desde la Noche Blanca hasta los conciertos que se organizan por Sinestesia. Sin embargo, ¿qué tan variado es el público que asiste a estos eventos? ¿Hay público para las bandas locales? Luis responde: “He notado que al ser una ciudad pequeña todos nos conocemos. Ven a su vecino que sale en chanclas y también tiene su bandita, y piensan: ¿para qué los voy a ver si los puedo ver en su ensayito aquí a la vuelta? Tenemos que entender que también pagas por un show, porque para escucharlos pones el CD, vas porque la banda da algo más que música. Fonométrico ha ido consolidando un público más grande porque en sus presentaciones suben y hacen una fiesta que dura 45 minutos, lo mismo que su set. Lo que vende en los conciertos es el ambiente y no sólo la música. Creo que sí hay público, el problema es que las bandas no se han dado el tiempo de ver qué quiere el público”.

Además de Sinestesia existen otros colectivos de música como Colectivo Crescendo, Rockultura, o Morirás Lejos, la mayoría de los músicos que integran éstos son bandas de rock, metal o subgéneros, uno que otro acústico y ska.  También está la música popular yucateca, electrónica o DJs, y la música clásica, donde son muy escasas las composiciones en la actualidad. En un artículo publicado en la revista Tierra Adentro Enrique Blanc, periodista musical mexicano, decía que “la pertenencia a una geografía particular condiciona las formas de expresión de sus nativos: ¡no hay manera en que un mexicano pueda sonar como un inglés aunque ambos abracen la misma guitarra! ¿Qué dice nuestra geografía en las composiciones locales? ¿Podemos hablar de algún tipo de identidad en el rock actual o el ska? Luis dice: “Cualquier manifestación artística es producto de lo que el ser humano percibe y ve, es inútil negar que escribes de lo que ves. En el rap ésa es la base, un reclamo, cambia la connotación pero al fin y al cabo es lo que sientes y vives. Yo siempre les he dicho a los músicos que lean porque eso te da más apertura a escribir, si todos escribimos del amor y el desamor se vuelve repetitivo y a nadie le sirve”.

Enrique Blanc decía también que ya hay frutos importantes en esta generación –en la escena nacional– que se ha asumido el quehacer artístico, para transformarlo en una empresa que los empuje y los saque adelante. En este aspecto Luis coincide. Para apoyar a las bandas de música ha utilizado de todo: redes, contactos, foros. “Jairo Cohuo [de Sinestesia.org] fue el primero que se aventó al tiro conmigo y eso es algo que siempre le voy a agradecer. El Ayuntamiento me ha apoyado muchísimo en mis locuras, han tenido una buena apertura en dejarme presentar bandas locales”. Comenta que también ha sido objeto de comentarios que critican que sólo apoya a sus amigos. “Trato de ser congruente y apoyar a los que para mí tienen talento. A veces la he regado, a veces no. He presentado cosas que para mí no valen mucho la pena y luego resulta que sí; y viceversa. El músico no es mi cuate, lo apoyo, y si creo que tiene talento lo voy a apoyar hasta donde pueda”.

Sobre los espacios musicales menciona el Mayan Pub, la Fundación Mezcalería, El Delorean Bar, Momento Mid, La Casa de Ágata como lugares en donde frecuentemente hay tocadas. “Foro exclusivo para conciertos: Momento Mid, el Delorean se ha vuelto un negocio, no lo critico: cuando abres un bar hay que sacar la lana. Lo mismo pasa con Mayan Pub y la Fundación, tienen música porque les trae gente. Sí hace falta un foro comprometido en presentar bandas locales, pero eso no va a existir hasta que sea negocio, hasta que el público consuma música local. Todavía no existe un foro con la infraestructura completa para presentar un show de una banda local. En un principio eso se pensó hacer en el Delorean pero por alguna razón no se logró, así que se volvió el foro de tributos y bandas nacionales. No está mal pero las bandas locales ya quedaron fuera”.

“También se recurre mucho a las “guerras de bandas”. Está chido ganar un premio, pero también los invitaría a apoyar de corazón. El arte es arte y no lo puedes poner a competir. Otra cosa que hace falta en Mérida son críticos musicales, por eso las bandas deberían evaluarse así mismas para ver si valen o no la pena y no sólo crear una banda y subirse al escenario porque sí”. Al preguntarle sobre la educación musical, opina que debería comenzarse en la familia y la escuela, no sólo a tocar un instrumento, pues también hacen falta melómanos, críticos, apreciadores, audiencia en general. El arte, agrega, compite contra la flojera, la facilidad, la rapidez del nuevo estilo de vida, la improntitud, contra oír en vez de escuchar.

Finalmente, le pregunto cuál es el papel de la música dentro de la sociedad y dice: “La música genera revoluciones, permea una ideología a todos los seres humanos. Ha jugado un papel importante en las revoluciones, en inventivas científicas que han decidido hacer tal o cual estudio gracias a una canción. El mundo no sería igual sin Mozart, Héctor Laboe, Jimmy Hendrix. La música son notas y ondas, y nosotros estamos hechos de agua y vibraciones. Sin música nada sería igual, como diría Zappa. Para mí la música es Dios hablando”.

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