jueves, junio 24, 2021

Jade o la infancia trabajadora en la pandemia

Por Daniela Romero

Ilustración: Luis Cruces Gómez


Jade es una niña de 11 años que trabaja con su mamá en la venta de chicharrones y palomitas. También es una fotógrafa nata. Durante el taller realizado por Miranfú y Memorias de Nómada, ella es la que da un paso adelante siempre para dirigir. Toma la cámara y decide fotografiar a sus peces, caminar hacia la aguada. A una nena que está en el carrito de pan dulce le dice: “Gira la cabeza hacia este lado, ahora haz como si vieras el pan” y saca un retrato hermoso.

Esa es Jade, la que se esconde frente a la cámara pero que detrás de ella se vuelve como su nombre: una roca de material precioso, con un color que puede ser pulido hasta alcanzar un brillo intenso, escaso y translúcido.

 

Jade me invitó a su casa para ver a sus gatitos. Tiene a su gatito bebé en los brazos antes de hacerle la primera pregunta: cómo ha sido su vida durante la pandemia.

—Me la he pasado muy bien. Vendo, hago el aseo en mi casa, ayudo a mi mamá, lavo los trastes, me baño, veo a los pecesitos, riego mis plantas, veo a mi gallo y a mis pollitos.

—¿Has tenido clases durante la pandemia?

—Hmmm, no.

—¿Y has visto a tus amigos durante la pandemia?

—Con la que tengo más confianza vive en Ciudad del Carmen. Allá vivíamos antes y tenía una amiga que se llamaba Yuridia. Antes de que empezara la pandemia, platicaba con ella, hacíamos pijamadas, se llevaba bien con mi mamá, mis hermanos…

—Ah, ¿y la dejaste de ver cuando viniste aquí a El Roble?

—Sí, cuando vine aquí a Mérida.

Ella vive en El Roble, una zona del sur de Mérida que comenzó a levantarse desde cero con el esfuerzo de los vecinos. De todas las infancias que asistieron a los talleres, Jade es la que tiene más dificultad de los horarios por su trabajo.

—¿Te gusta este lugar?

—Me gusta mucho porque es más tranquilo que la otra casa que ni es mía.

— ¿Qué ha significado para ti luchar por tu casa?

—Me da muchas ganas, me da motivación para salir adelante, para seguir fuerte y valiente. Ahorita sinceramente estoy triste… el hermano de mi gatito se fue y ya no lo encuentro, y me pone triste porque ya estoy acostumbrada a estar con él. Él venía se acostaba y ya lo extraño.

—¿Se escapó? ¿Hace cuánto?

—Tiene un mes. De repente eso hacen los gatos. Tengo un gato que se llama Ramen que vivía conmigo y yo le daba de comer y todo. De repente se me va y no regresa y después de un rato aparece. Mis vecinos me dijeron: “Ay, vecina, yo tengo tu gato. En mi casa ahora se llama Nebraska”. Ya tenía otra casa el mentecato gato. Eso hacen los gatos: buscan más de una familia. No son como los perritos que se quedan contigo y te abrazan y quieren estar contigo todo el tiempo.

Aunque la idea de una niña que trabaja puede sonar como algo malo, la Organización Internacional del Trabajo aclara que “no todas las tareas realizadas por los niños deben clasificarse como trabajo infantil que se ha de eliminar”. Cuando no se atenta contra la salud y el desarrollo de la niñez, las actividades, tareas y trabajos también son participación, sobre todo cuando son precisamente para mantener el bienestar de la familia.

En el caso de Jade, acompañar a su mamá es parte de una rutina y algo muy necesario para su sustento económico. Eso también la pone en contacto con el mundo y comparte reflexiones sobre lo que vive diariamente:

—Una vez que fui con mi mamá a vender chicharrones y una señora del gobierno nos dijo que fuéramos a ver para inscribirnos y nos den un pollo. Un señor dijo que nosotros teníamos Covid porque andábamos vendiendo. Y pues me molestó porque yo estaba tranquila, mi mamá estaba tranquila y me puse muy triste porque no querían darnos la comida. Me sentí triste porque caminé mucho y no nos dieron lo que nosotros queríamos, pero le doy gracias a Dios de que me da una madre y un sustento para comer, un techo, una ropa y una hermosa familia.

—Oye, eso está increíble. Me gusta mucho cómo puedes mirar las cosas buenas aún cuando te pasan cosas malas.

—Sí, como dice mi mamá: No porque una persona sea mala, significa que tú vas a ser mala.

—¿Y eso a ti te hace mucho sentido?

—Sí, me hace mucho sentido porque… ¿cómo te explico? Me pongo un poco nerviosa. Porque, aunque la vida es igual, no significa que seamos iguales todos.

—¿Por qué crees que no somos iguales todos? ¿Qué nos hace diferentes?

—Nos hacen diferentes porque a veces nos juzgan. Como un día que un señor me dijo que yo era muy… muy, ay, ¿cómo dijo? ¿me dices mami? (la mamá interrumpe para decir la palabra: “pobres”). Que es como una familia que vive aquí en San Marcos que son ricos, pero sinceramente a mí no me gusta ser rico porque la riqueza no me la voy a llevar, sino lo que me voy a llevar es la riqueza de nuestro dios y todo lo que está en mí y en mi corazón.

—¿Qué ha sido lo más importante para ti durante la pandemia?

—Que mi mamá esté viva, que mi papá esté vivo, que mis hermanos estén vivos y que todos estén sanos. Uno de mis tíos, no lo conocí, pero le dio Covid y murió por eso. Y sí me da tristeza, ¿cómo no me va a dar tristeza si es de mi sangre? Es mi tío y lo quiero, a pesar de todo siempre he querido a las personas, sean como sean (…) Ahorita mi mamá me está dando este tiempo. Ahora que termine, voy a ir con mi mamá. Sinceramente, a veces me duele el cuerpo. A veces me siento mal. Ayer fui y me dolió dejar a mi mamá solita porque no estoy acostumbrada a dejar a mi mamá.

En México hay más de 3 millones de niñas y niños que trabajan, algunos de ellos en condiciones de explotación y no tienen tiempo de asistir a clases regulares, talleres o tiempo para el esparcimiento. La mamá de Jade nos acompaña en los talleres como su hija la acompaña a ella en las ventas. Son, en muchos sentidos, un equipo. A Jade se le nota la energía a kilómetros, tiene el carisma de las niñas fuertes y, al mismo tiempo, una voz que se vuelve más reflexiva a lo largo de nuestra conversación:


— Todo lo que te cuento no es mentira. Y dicen todas las personas: ¿esa niña qué va a tener? No tiene ni una lucha, no tiene ni un pensamiento, no tiene una dificultad, pero a veces dicen sin saber, finaliza.

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