viernes, enero 28, 2022

Siempre Unidas, mujeres que pintan como protesta

Por Redacción

Fotografías: Siempre Unidas

El espacio público se ha convertido en territorio feminista. A la par de las luchas y exigencias por el respeto a los derechos y a la vida de las mujeres, ha crecido la discusión entre vandalismo e iconoclasia. La colectiva Siempre Unidas de Playa del Carmen, Quintana Roo decidió darle la vuelta a la discusión con un proyecto que hace arte en las calles, con el rostro de mujeres que luchan o que han sido víctimas de feminicidio.

Siempre Unidas ha tapizado los muros de Cancún, Tulum, Playa del Carmen e Isla Mujeres con un recuerdo más digno de las víctimas: sonriendo, junto a sus mascotas, en retratos coloridos y alegres.

 

Tallulah Lines y Mónica Fernández, integrantes de Siempre Unidas, explican en entrevista que esta es una forma muy distinta de acercarse a las historias de esas mujeres e incluso a las protestas feministas.

“Elegimos el arte colectivo, porque así el dolor colectivo es más llevadero. Buscamos un cambio colectivo y este es un recordatorio diario que puede ayudar a lograrlo”, explican.

Las familias y la comunidad las ayudan a encontrar espacios que suelen ser sitios significativos para ellas. Por ejemplo, el mural de Natty Suárez lo hicieron en el edificio de Protección Civil de Isla Mujeres, donde trabajaba; y para el de Karla Moguel de Holbox, que también hicieron donde laboraba, se unieron amigas, familiares y personas de la isla para pintar.

Para el mural de Karla tardaron 12 horas durante las cuales escucharon historias de cómo era la taxista que fue asesinada por su ex pareja. Mónica cuenta que parte del trabajo es conocer más profundamente a las mujeres que retratan. Las personas que las conocieron les cuentan lo que les gustaba comer, anécdotas y sentimientos que les deja su partida.

“Nosotras quisiéramos ya no pintar”, agrega, pues eso significaría que ya no hay necesidad de una lucha feminista ni mujeres que recordar. Pero también saben que su labor es una forma de hacer más llevadera la realidad que se vive en el país, y a las familias las hace sentir acompañadas, seguras de que sus nombres no serán olvidados fácilmente.

Quintana Roo es el destino turístico más importante del país, pero también un estado donde en el 2020 ocurrieron por lo menos 15 feminicidios, una tasa por encima de la media nacional. Así, que la violencia de género se haga visible desde el paisaje urbano resulta, por un lado, mucho más simbólico pues personas de todas partes del mundo son testigos de lo que ocurre en el estado. Por otro lado, la autoridad puede considerarlo una amenaza pues borra la idea de “paraíso” de lugares como Tulum, Holbox o Cancún.

Cuando pintaron el mural dedicado a Victoria Salazar, la mujer asesinada por la policía de Tulum, Quintana Roo, alguien lo grafiteó con un mensaje sobre las elecciones. Ellas lo pintaron otra vez y más grande.

Así lo hicieron también cuando, durante la toma del Congreso del Estado “La Congresa”, pintaron murales y los antiderechos lo taparon con pintura blanca. Tallulah Lines dice que es un mensaje muy fuerte volver a pintarlo mejor y más grande: “Es como decir: no importa cuántas veces lo borres. Nosotras siempre vamos a regresar”.

La colectiva está formada por muchas mujeres de Quintana Roo, no solo artistas, también psicólogas y abogadas. Para hacer los murales, colaboran con otras colectivas y organizaciones feministas. De hecho, pertenecen a la Red Feminista Quintanarroense.

Ahora, el proyecto de Tallulah, Las Iluministas, tiene una convocatoria abierta para artistas feministas que retraten obras de arte sobre el feminicidio en los medios de comunicación.

Cuando las invitaron a pintar el mural de Natty Suárez, asesinada dentro de su propia casa en 2020, escribieron en su página de Facebook:

“Atendimos el llamado sin conocerla porque todas TODAS nos duelen. Porque queremos que cada vez que veamos su carita sonriente con su Tití acompañándola recordemos que ninguna mujer le pertenece a nadie más que a ella misma. Que el cariño y las sonrisas que nos dejó Natty deben convertirse en amorosa rabia para que esto no vuelva a suceder, para que cada una, cada uno, seamos valientes y capaces de reconocer la violencia a tiempo, de ponerle freno, de no tolerar ni en su más mínima expresión, ni en un chiste, ni en un comentario sutil, venga de quien venga, así sea -y sobre todo- de alguien cercano.”

Siempre Unidas pintan para mostrar que “si tocan a una, respondemos todas”.

 

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