Por: Josué Tello Torres

Entrevista publicada en el N°3 de la revista

La lámpara del alumbrado público de la esquina de la taquería está fundida. Son casi las once de la noche y espero en penumbras la llegada de José Antonio Íñiguez (Cancún, 1991), quien forma parte de una segunda generación de escritores en esta ciudad que tiene 46 años de existencia, y es de los pocos poetas de la zona norte de Quintana Roo que se está abriendo terreno a nivel peninsular. Para la entrevista quedamos de vernos a esa hora, durante la noche, y en la región 103 (porque es el único momento del día en que estamos libres de actividades), para cenar unos tacos en aquella zona. Pese a la poca iluminación el lugar ya no genera la sensación de peligro, como el que se tenía hace unos años y que dio pie a que la gente le denominara la cientomiedo.

Mientras llega leo su semblanza, sólo la había hojeado. Ha publicado sus poemas en revistas como Río Grande Review y Tropo a la uña. En 2011, a la edad de 20 años, fundó la revista digital Salvo el crepúsculo(2011-2013), para después, en el 2014, emprender otro proyecto digital, junto al escritor Alejandro Baca y otros: Órfico. Recientemente fue incluido en las antologías Los caminos de la lluvia: Muestra poética de Cancún (Ediciones Del lirio, 2013), Los volátiles: poetas de los ochentas y noventas (J.C., 2014) y Por la señal del alba (Poemínima editorial, 2015). Actualmente es editor de contenido de la revista El humo y es miembro del consejo editorial de La rabia del axolotl.

Cuando llegó, entramos al lugar. “Tres de res”, pidió Antonio. Mientras cenamos, a manera de introducción, me platica sobre los escritores locales, las editoriales en Cancún y sobre las pocas revistas literarias que existen y de la que está mejor posicionada: Tropo a la uña. “No es culpa de ellos [los escritores locales] simplemente la revista es condescendiente porque no hay mucho material literario para escoger, lo que da paso a que se publiquen cosas que no valen la pena.”La sentencia sirvió para iniciar la entrevista.

Entonces, ¿cuál es el panorama literario de Cancún en la actualidad?

El panorama literario de Cancún es un ámbito en el que apenas comienzan a surgir ciertas voces muy talentosas que en un futuro –a veces pienso que cercano- pueden dar obras de muy buena factura. Hay, es cierto, dos o tres escritores que valen la pena. Pienso por ejemplo en Miguel Meza o en escritores jóvenes prometedores como Mauro Barea (en narrativa) y David Anuar (en la poesía). Sin embargo, si bien es cierto que desde el 2010 o 2011 hasta la fecha ha habido una considerable agitación literaria en la ciudad y a lo largo del estado, lo que se lee aún está en pañales.

En el 2012 Tropo a la uña inició una segunda época y buscó estas voces nacidas después de los ochentas; con esta nuevageneración,a la que perteneces, ¿qué se ha logrado?

Lo que ha hecho Tropo a la uña (primera y segunda época) es administrar de la mejor forma posible la escases literaria de la ciudad, y eso me parece más que loable. El propósito de Tropo… es difundir lo que se está haciendo en materia cultural en la ciudad, sea esto de buena o de mala calidad. Habría que aplaudir esa generosidad (risas).

¿Qué le falta al escritor cancunense?

Leer más, ser más curioso y menos obvio con su realidad inmediata. Que vivas en Cancún no quiere decir que a fuerzas tienes que escribir sobre palmeras, arena, olas que retornan a la playa, arrecifes, o ese tipo de cosas. La verdadera cara de una ciudad se encuentra en todos lados, más en las regiones, que es donde estamos cenando, incluso en algunas ocasiones sus gestos más misteriosos se encuentran en uno mismo.

¿Crees que ese sea uno de los factores que influye en los autores locales para que no vean lo que se está produciendo en el resto del país?

No, eso se debe a que muchos de ellos no leen y, como consecuencia, no tienen un panorama de lecturas definido y amplio. Además, hay que agregarle, que uno de los defectos en esta parte del país es que los escritores se voltean a ver a sí mismos y se contraen, se cierran. Esto y, claro, el poco interés que hay del norte y del centro por lo que se hace de este lado del terreno.

¿Qué escritores de Cancún de tu generación llevan la batuta o tienen mejor proyección?

En Quintana Roo –ya no digamos en Cancún- pienso, por ejemplo, en Aldo Refaulknest, poeta puramente irreverente y de gran bagaje retórico, al que habrá que leer con mucha atención; pienso también en SinaeDasein, poeta de verso críptico y metáforas, en ocasiones, deslumbrantes; en Cristian Poot y David Anuar, poetas incluso muy afines y talentosos; del mismo modo pienso en Mauro Barea y Miguel Manjarrez.

Menciona los libros que representan de manera digna a Cancún:

Yo sólo nombraría dos libros: por el lado de la narrativa Cancún todo incluido de Carlos Hurtado, por su gran retrato de la realidad corroída de Cancún; y por el de poesía, El rostro que habitamos, de Miguel Meza, por haber hecho, en sus mejores poemas, un buen fresco de la realidad íntima de una ciudad que se aprecia, a primera vista, banal y mezquina.

Has mencionada a varios poetas. ¿Es el género por excelencia en la ciudad?

Todo parece pensar que sí. Aunque este fenómeno, me atrevo a decir, es global. Siempre hay más poetas que narradores, aunque la poesía a fin de cuentas se lea muy poco. Qué ironía tan macabra.

Hace tiempo hubo un movimiento poético en la ciudad: Colectivo-Colectivo. ¿Ayudó a impulsar las letras locales y a las nuevas voces o sólo fue un grupo que se cerró para las nuevas propuestas literarias?

Ayudó a impulsar las letras locales, quiero decir, a impulsar las suyas nomás. Por otro lado, no tuvo ninguna repercusión literaria, aunque con el tiempo, quiero pensar, los escritores que formaron parte de ese grupo, probablemente sí lo hagan.

Después de Las crónicas urbanas y Cancún todo incluido escritas en los noventas, la última publicada en el 2001 y con críticas positivas de Lydia Cacho y Juan Villoro, ¿crees que se quedó estancada la narrativa?

En una ciudad como Cancún no me atrevería a decir eso. La ciudad está por cumplir 50 años, y apenas, recientemente, se han publicado los primeros libros inaugurales (aunque muy a propósito y muy tramposamente a veces) de esta ciudad. ¿Qué quiero decir con esto? Que la conformación de una literatura local es un proceso muy lento. La literatura que se hace en esta ciudad aún no tiene (ni tendrá todavía) un corpus definido, ni sus escritores (la mayoría, insisto) apenas y tienen conciencia de esto. La narrativa local (ahora sí, respondiendo a tu pregunta) no está estancada, simplemente porque apenas está empezando a correr.

La biblia y la música: el acercamiento a la literatura

¿Cómo fue tu primer contacto con la literatura?

En realidad, ahora que lo pienso, no lo sé. Yo crecí en una familia muy religiosa, y a veces pienso que mi primer contacto con la literatura fue en realidad la Biblia. Sin embargo, sí que recuerdo cuales fueron los primeros libros que leí y que rompieron con toda esa maraña religiosa de una forma brutal. Uno: El retrato de Dorian Grey de Oscar Wilde y El ocaso de los ídolos de Friedrich Nietzsche. La lectura de éste último, cabe decir, me significó, en su momento, una ruptura brutal (e incluso dolorosa) con mi concepción que tenía entonces respecto a Dios.

¿Qué otras obras fueron las que influyeron en tu adolescencia?

Como a muchos que conozco, yo no vengo de una familia lectora. Así que mi primer acercamiento fue un poco, por así decirlo, indirecto y sui generis. Si en la Biblia tuve mi primer contacto con el mundo de la fábula, en la música (o para ser más preciso, en el rock) encontré el camino para que de alguna manera u otra me acercara como lector de la poesía. Cuando llegó el momento, la poesía de Paz, que me presentó el múltiple valor que puede tener el lenguaje, fue muy importante para mí, así como los cuentos de Quiroga.

Ahora que hablas de que en muchas ocasiones, cuando una persona no crece en una familia lectora, la música se puede convertir en el vehículo que te puede llevar a la poesía ¿qué artistas fueron las que te llevaron a darte cuenta de eso?

Las letras de las rolas de Caifanes, por ejemplo (risas). Cuando las escuchaba (casi iba a decir, cuando las leía), me quedaba como en un estado de extrañeza. No entendía muy bien lo que trataba de decir Saúl Hernández cuando canta: “el campo sigue minado/ y nadie dice nada por salvar a los ciegos” (risas), pero estaba completamente seguro que era muy bello o “poético” el modo en cómo lo decía.

En otras charlas has mencionado que eres más afín a la poesía ¿A qué se debe de que desarrolles mejor en la poesía que en la narrativa?

No sé si me desarrollo mejor en una o en otra, e incluso a veces dudo si en realidad me desarrollo. Lo cierto es que he elegido la poesía (los cursis dirían que la poesía me ha elegido a mí) como mi dolor de cabeza y como mi dolor de estómago porque en el fondo (muy en el fondo, insisto) me gusta la autoflagelación.

Ya con 25 años y en proceso de publicar tu libro de poemas Cuaderno de Puerto Sun, ¿quéescritores son fundamentales para tu proceso de escritura?

Muchos, pero siempre –no sé por qué- vuelvo a leer a dos poetas que de alguna forma u otra me revitalizan, es decir, que me llenan de fuerza para escribir. Esos poetas son Jorge Eduardo Eielson, un extraordinario poeta peruano, y Pedro Casariego, poeta de “amarga raíz”, que te electrocuta o quema al leerlo. Poetas como ellos dos hacen que le dé la razón a Paul Valery cuando dice que el verdadero poeta es el que inspira.

¿Qué libros relees y por qué?

Diré dos: Pedro Paramo, de Juan Rulfo, porque en esa novela encuentro uno de los poemas más poderosos que se han escrito y porque, al releerla, entro siempre a esa escenografía árida y fantasmal con un renovado asombro. El otro libro es Una temporada en el infierno, de Rimbaud, porque a ese libro –no sé por qué- siempre se llega por primera vez.

Los del norte y los del sureste

¿Cuál es tu opinión acerca de lo que se está publicando en México hoy en día?

En poesía creo que vivimos un momento riquísimo. Para nada creo que vivimos un lapsus oscuro. Al contrario, la poesía mexicana vive un momento de apertura y de reciclaje, que me emociona muchísimo. Obras como las de Julián Herbert, Tedi López Mills, Ángel Ortuño, Christian Peña, por decir algunos. Por otra parte, de narrativa actua lhe leído muy poco,pero lo que he leído (Solares, Juan Pablo Villalobos, la Nettel, Antonio Ortuño, etc) me gusta mucho. ¿Por qué? Por su crudeza y su valentía para retratar soberanamente su conciencia de la realidad mexicana.

Algunos críticos literarios aseguran que los escritores norteños y sus obras son el nuevo epicentro de la literatura actual. ¿A qué crees que se deba este señalamiento?

No lo sé. Quizá, y esta afirmación es casi a ciegas, es porque la violencia que estamos viviendo a lo largo del país se ha expresado con mayor crudeza en el norte que, por ejemplo, la península[de Yucarán]. Es harto sabido (claro, guardando las distancias) que muchas obras memorables de la literatura se han escrito en épocas de guerra, de hostilidad. Digamos, pese a mi soberana ignorancia, que a eso debe tal efervescencia.

Entre los temas a los que más se recurre en la narrativa en el país se encuentran el de la migración, violencia y narcotráfico, ¿se puede prescindir de estos temas en la península de Yucatán?

Por supuesto que no. Prescindir de éstas sería prescindir de la realidad. Y la literatura no puede ni debe darse esos lujos. La literatura (como dijo Stendhal), ese espejo al lado del camino.

Durante la presentación del libro Norte, una antología durante la Feria Internacional del Libro en Guadalajara, Luis Felipe Lomelí dijo que su “mundo [el de los escritores nacidos en esa parte del país]está más cerca de Cormac McCarthy que de Carlos Fuentes”. ¿Con quién se está más familiarizado en el sureste?

Qué más quisiera decirle con toda firmeza que el mundo de los escritores del sureste de México está más familiarizando con DereckWalcott o con Miguel Ángel Asturias. Pero no sé. Los escritores de esta región parecen no estar familiarizados con nadie, sino consigo mismos.

¿Es necesario que el escritor se vaya de la región para que se logren hacer algo importante en la literatura del sureste?

No. Para lograr algo importante (que para mí debe de ser escribir bien y no ganar becas o premios) hay que tener solamente disciplina y algo de ingenio. Lo demás es un ribete de buen gusto.

¿Has pensado en irte de la ciudad?

Siempre (risas).

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