viernes, enero 21, 2022

En alerta estamos todas

Texto y fotos por: Fátima Hedo

No suelo ir a manifestaciones feministas, pero marché contra la violencia de género. En mi familia, sólo se marcha en las peregrinaciones.  Llegué al parque de La Mejorada y empecé a captar rostros familiares.

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El escenario se fue llenando considerablemente, éramos como setenta personas. Me compré un pañuelo verde y al ponérmelo lo supe, era un orgullo ser feminista, y ser testigo de rostros pintados de morado con el escudo femenino y pañuelos verdes para exigir libertad.

Después de defender con palabras, me uní con hermanas para ser una misma voz con los cantos que se propagaban rápidamente en las bocas de todas nosotras. La batucada hecha de mujeres, los tambores de garrafones, megáfonos y muchas pancartas, estábamos listas para nuestra revolución.

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¡ALEEEEEEEEERTA!
Alerta, alerta, alerta que camina,
La lucha feminista por América Latina.
Y tiemblen, y tiemblen los machistas,
Que toda Abya Yala será Lesbofeminista.

Esas estrofas fueron suficientes para encenderme el corazón, para que me temblara el cuerpo. Volteaba a mi alrededor para tomar fotos y grabar ese momento. Éramos muchas y me sentí segura, con una fuerza inquebrantable. Empecé a marchar, a grabarme las palabras, a bailar y saltar.

Estas son las cosas que pasan,
Estas son las vueltas que dan,
Las mujeres caminan pa’delante,
La justicia camina para atrás.

Cruzábamos las calles del centro, el eco en las calles vacías retumbaban hasta las más transitadas. Lo sé porque nos esperaban. A lo lejos veía gente parada esperando y grabando. Empecé a cantar más fuerte, quería dejar mi voz en cada grito, los cantos dolían —me dolían— pensaba en las que ya no estaban, las que no pudieron gritar: ¡VIVAS NOS QUEREMOS!

Para esto sirven las marchas, y al gritar pensaba en mi mamá, mi hermana, mi sobrina, mi cuñada, mis amigas, en todas las mujeres que viven a mí alrededor. Por ellas gritaba, me hice visible. Había también mujeres de mayor edad, algo que en Mérida conservadora no podría pasar, pero ahí estaban: pintadas, y alzando la voz después de tanto tiempo. Toda una vida exigiendo justicia, empujando al machismo a caer. Llegamos a la plaza grande y tomamos el centro, las palabras que gritábamos eran duras de oír, las violaciones nos están matando.

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¡NO! ¡Te dije que no!
¡Pendejo, no! Mi cuerpo es mío,
Yo decido, tengo autonomía,
Yo soy mía.

También cantamos para los que creen que somos malas, para aquellos que se llenan la boca de decir que queremos dominarlo todo.

Y la maldaaaad, y la maldaaaad, Y la maldad,
y la maldad feminista,
Somos malas,
Podemos ser peores, y al que no le guste,
¡Se jode, se jode!

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Hicimos un círculo y vislumbré que éramos muchas más de las que creía. Dijeron los nombres de las mujeres víctimas del machismo e hicieron un altar con cruces rosas, zapatos rojos y flores. Nos tomamos de las manos y gritamos: ¡EN ALERTA ESTAMOS TODAS!

Mi primera marcha, mi primera revolución, pero la lucha no termina. La lucha sigue todos los días. En redes sociales, en casa, en la escuela, en el trabajo. Feminista hasta mi último día.

¿Alguna vez el patriarcado te ha oprimido tanto, que ya no podías ver blood on yo’ face
You big disgrace. Entonces hermana, ven a marchar. ¡VIVAS NOS QUEREMOS!

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