martes, octubre 26, 2021

Posmodernismo según Lipovetsky:

Hace un tiempo un amigo me comentaba cómo los jóvenes (léase compañeros de clase o amigos de nuestra misma generación o mejor aún, nosotros mismos) estamos obsesionados con la personalización. Todo aquello que pueda representarnos o las cosas con las que nos identificamos tornan a ser nuestras como si la naturaleza así lo determinara. Desde cosas pequeñas y efímeras como un sticker o unos lentes, hasta los tatuajes. Son símbolos de una época de juventud y de creencias, de adoptar el mundo.

Gilles Lipovetski dice en su libro La era del vacío que el proceso de personalización remite a la fractura de la sociedad disciplinada. Amigos, incluso ustedes que detestan el posmodernismo, no hay de otra, estamos sobre él y en él creemos como creemos en la libertad de pensamiento, en la libertad de creencias, de información, de fórmulas alternativas, en la ecología, en los animales, en el prójimo como un ser respetable y un humanismo extremo.

La nueva lógica está “en los valores hedonistas, respeto por las diferencias, culto a la liberación personal, relajamiento, humor, sinceridad, psicologismo, expresión libre” (Lipovetsky, 1983). Él señala como puntos de salida el pensamiento individualista y la revolución del consumo.

De ahí surge esta nueva era narcisista, vacía y personal. Hay muchas cosas que escapan de mi lógica dentro del libro La era del vacío, como la reconcepción o más bien la concepción original de conceptos intocables como la venganza, cuyo valor en nuestra época es más bien negativo. Lipovetsky habla de él como el equilibrio entre los vivos y los muertos, vengar a un compañero caído significa el recordatorio de su pertenencia al grupo.

Algo interesante es su afirmación de que la sociedad posmoderna no tiene ni ídolo ni tabú y ningún proyecto histórico movilizador. “No es el más allá del consumismo sino su “apoteosis”. El consumo que ha digerido la opulencia. Se acabó la idolatría del American way of life, de los coches triunfalmente cromados, de grandes estrellas y sueños de Hollywood”. Lo cool hoy es no pertenecer a la masa, reproducir nuestra personalidad en todas las cosas o formas posibles, ser algo así como una marca exclusiva.

La posmodernidad, dice el autor, es detectable en varios signos:

-Búsqueda de calidad de vida

-Pasión por la personalidad

-Sensibilidad ecologista

-Abandono de los grandes sistemas de sentido (religión)

-Culto de la participación y expresión

-Moda retro

-Rehabilitación de lo local, de lo regional.

Si usted contestó sí a tres o más de los anteriores, felicidades, usted pertenece al club de la lógica posmoderna. Y no hay de otra.

Hay más cosas que definen a una sociedad posmoderna muy parecida a Mérida en el 2014: revalorización de la vida simple, diseminar los criterios de verdadero y arte, legitimar la afirmación de identidad personal conforme a los valores de una sociedad personalizada en la que lo importante es uno mismo.

También habla de la importancia general de lo espontáneo, de la cultura psi que estimula a analizarse, liberarse de roles y complejos, desculpabiliza el tiempo libre, el ocio, ¡el lifting semántico!, lo ecléctico que es “la tendencia natural de una cultura libre en sus elecciones” (C.Jencks). Consumir cultura y personalizarnos, el pan de cada día.

Pero dentro de esta lógica hay dualidades, por ejemplo que tengamos una sensibilidad más aguda por los demás no nos hace precisamente generosos. Toqueville dice: “En los siglos democráticos, los hombres raramente se sacrifican unos por otros, pero muestran compasión general para todos los miembros de la especie humana”. Boom. Right in the feelings.

Hay más: “la indiferencia pura y la cohabitación posmoderna de los contrarios corren parejas: no se vota,  pero se exige poder votar; nadie se interesa en los programas políticos, pero se exige claridad; no se leen periódicos ni libros, pero se exige libertad de expresión; ¿cómo podría ser de otro modo en la era de la comunicación, de la sobreelección y del consumo generalizado?”.

Por último, dejo algunas citas del libro que me parecen interesantes:

“A fuerza de personalización, cada uno se convierte para sus semejantes en un animal curioso vagamente extraño y no obstante desprovisto de materia inquietante: el otro como teatro absurdo. Sólo queda la extrañeza irrisoria de un mundo en que todo está permitido”.

“Estamos destinados a afirmar cada vez más una igualdad ideológica y simultáneamente a sentir unas heterogeneidades psicológicas crecientes”.

Considero que es un tema muy complejo que evidentemente me queda muy grande, sin embargo, tenía muchas ganas de hablar sobre esto porque encontré muchas similitudes con cosas que están a mi alrededor e incluso fue un libro que generó en mí un autocrítica dolorosa. Aún así, es obvio que no puede abarcar los grandes cambios y acontecimientos que vivimos los que paseamos por esta ciudad y por este mundo.

En general recomiendo todo el libro y aquellas partes que no pude incluir porque podría volverse un xe’ek de conceptos abstractos.

la-era-del-vacio-ensayos-sobre-el-individualismo-contemporaneo-9788433967558

Other Articles

Hacer cine documental, hacer cine de la vida, una entrevista con Daniela Silva Solórzano

El documental gira en torno a la carrera de autos todoterreno más larga del mundo, el Baja 1000. En el desierto de Ensenada conoceremos las hazañas de tres músicos Rigo, Paco y Davis que harán lo posible para formar parte del evento.

Ventanas al sur: el tianguis como espacio cultural

Ventanas al Sur es un proyecto de promoción cultural que busca llevar actividades culturales a lugares que no sean en el centro de la ciudad. Lo que inició como un trabajo académico, ahora es una iniciativa en el tianguis de San Roque, ubicado en San José Tecoh, de la ciudad de Mérida, capital de Yucatán.

Mujeres juntas y difuntas

Por Yobaín Vázquez Bailón El asesinato recurrente de mujeres en diversas regiones del país nunca había resaltado tanto en las noticias. Creo que esa es...