viernes, enero 21, 2022

Masculinidades desde la mirada de Isabella Martínez

Isabella nació en Bogotá en 1997. Hasta hoy ha recibido una formación que integra diversas disciplinas, abarcando en el trayecto la música, las artes escénicas y audiovisuales, graduada del Teatro Nacional de Colombia. Creativa polifacética, investigadora y especializada en arte del retrato y el desnudo en fotografía digital y análoga, ha creado diversas series fotográficas con los que representa, propone, estructura y divulga su visión acerca de la sexualidad, el cuerpo y el ser. Ha sido parte grupos de investigación y desarrollo, colaboración creativa relacionados con la música, la representación escénica o la creatividad humana entendida desde el más amplio abanico de interpretaciones.

Su trabajo fotográfico está orientado a comprender las formas, configuraciones y límites del cuerpo y por ende sus manifestaciones; trabajando específicamente en el desnudo, el retrato y los cuerpos en movimiento, ha sabido crear una identidad como fotógrafa explorando el blanco y negro y la luz natural. A lo largo de esta indagación y a través de un estudio empírico y dedicado, se siente atraída por la ruptura de los conceptos y estereotipos de género, buscando nuevas y diversas narrativas de la presencia humana en la imagen.

Esta es una serie que nace de la observación de los hombres que me rodean, su sufrimiento, sus cicatrices, sus ataduras, sus frustraciones, su opresión y mi propio dolor con respecto a la masculinidad. Cuando me enfrento a esta prisión que puede ser el must be de la masculinidad, surge en mí una necesidad de sanar y comprender el sufrimiento que el ideal masculino deja en ellos y en todos nosotros. Ser testigo de otro ser humano en esencia y en libertad es un regalo, casi un milagro. Es una acción que me sacude y me hace temblar, he podido ver tanta belleza en los hombres cuando están más allá de su masculinidad, cuando son ellos mismos, son diversos, son únicos.

El movimiento y el fluir, la vida se mueve entre las posibilidades y los límites que le hemos dado, el alma indomable habita las formas de las ideas que hacemos de ella. El cuerpo se transforma y se deshace de sus significados. Las raíces nos llevan a una fuente y en la fuente hay un lago profundo de libertades. El hombre liberado de sí mismo es la esencia, una esencia que es una sutil danza del caos y la vida.

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