jueves, septiembre 24, 2020

Las historias siniestras y hermosas de Kimeliee

Por Katia Rejón

Kimberley es una artista visual de 29 años de Mérida, Yucatán que cuenta historias breves y poderosas a través de sus pinturas e ilustraciones. Aunque todas tienen escenarios o personajes distintos, hay ciertas cosas que se repiten: fantasmas, dulces, calaveras, el cordón rojo del destino y criaturas de cabello corto. De alguna forma, logra que sean siniestras y, al mismo tiempo, lindas. Al preguntarle ¿qué haces cuando no estás pintando?, responde: “No tengo idea. Por el momento floto por todas partes y dibujar es la única certeza”.  

 

¿Desde cuándo te gusta pintar/crear? ¿Es algo que siempre estuvo ahí o que descubriste en el camino?

Es algo que siempre estuvo y siempre estará. Mi mente es muy dispersa y me aburro con facilidad, crear cosas siempre me ayudó a concentrarme y pasar el tiempo.

¿Qué ha sido lo más difícil de conseguir un estilo propio? Pintar algo y que las personas que te conocen puedan decir: “Esto es de Kimeliee”. 

Creo que lo más difícil es ser fiel a uno mismo. El hacer algo que me gusta e ir mejorándolo, puliéndolo sin perderme a mí misma entre tanto estímulo visual en las redes sociales. Más de un par de veces he considerado cambiar totalmente de estilo al ver a tantas personas talentosas y sabiendo que hay corrientes y temas más vendibles que la melancolía.

¿Cómo surgió ese personaje de cabello corto y fleco recto que está en muchas de tus pinturas? ¿Qué significa para ti?

Creo que eso se debe un poco a mi vanidad. Si bien mis personajes no son idénticos a mí, por lo menos tienen mi cabello (jaja) y no creo que sea uno, creo que son muchos, pero en esa realidad todos llevan el mismo corte. A pesar de no ser el mismo personaje todos representan un aspecto de mí, por eso algunos son más jóvenes, otros son más tristes, felices o macabros, algunos no son humanos. Depende de cómo me sienta es el aspecto general del personaje.

 

¿Por qué decidiste dar el salto de la creación análoga a digital? ¿En cuál te sientes más cómoda?

Realmente no fue un salto que me haya gustado dar, y —a pesar de que en la adolescencia disfrutaba de dibujar en paint y Photoshop— cuando comencé a dedicarme más a la pintura lo digital dejó de ser opción. Pero estuve viviendo en una isla (Holbox) cuando comenzó la cuarentena y era imposible conseguir materiales de arte. Mi necesidad de expresar me llevó a retomar lo digital a regañadientes y ciertamente me enamoré de lo práctico que es. De cualquier forma, no planeo dejar de pintar análogamente, pero quiero comenzar a trabajar cosas más elaboradas y grandes de lo que estoy acostumbrada. La verdad es que para mí utilizar pinturas es mucho más divertido que dibujar en una pantalla, pero disfruto ambos porque lo importante es crear.

Quizá esto es algo que pueda ser evidente en tu trabajo, pero ¿qué temas son los que más te gusta explorar al momento de crear? Por ahí leía una entrevista previa donde decías que tu obra es una representación de tus emociones. ¿Podrías contarme un poquito sobre esto?

Desde pequeña me atraen las cosas tenebrosas y melancólicas, es algo que siempre incluyo en lo que hago. Me gusta expresar emociones, sueños y pensamientos, mezclados con canciones, poemas, textos o conversaciones que se quedan atascados en mi cabeza y necesitan una manera salir. Son expresiones surreales y exageradas de sentimientos como sacarse el corazón del pecho o ahogarse en lágrimas. 

 

¿A qué artistas admiras?

Creo que no tengo artistas favoritos, mi cabeza da vueltas sólo con intentar hacer una lista de artistas que admiro. Hoy en día es muy fácil ver trabajo inspirador por todos lados y de verdad que son cientos de personas las que me sorprenden con su creatividad.

Cuando pienso en la influencia de otros artistas en mi trabajo pienso primero en Oscar Wilde, historias como El fantasma de Canterville, o El ruiseñor y la rosa tenían tonos que me gustaban desde pequeña; poemas y cuentos ilustrados de Tim Burton y Edward Gorey e ilustradores de cuentos como Harry Clarke, o John Tenniel. Entre artistas visuales que aparecen en libros de arte, las que más me inspiran son Remedios Varo y Leonora Carrington. Mark Ryden, Mab Graves, Jason Limon, Brandi Milne, Matt Gordon y Alex  Kuno son algunos nombres que se me ocurren como ejemplo de artistas contemporáneos que admiro.

 

¿De qué forma ves tu trabajo en el futuro? ¿Qué cosas te gustaría hacer/experimentar/aprender?

En el futuro me gustaría ilustrar cuentos y poesía con historias macabras y fantasiosas, crear muchos personajes y llevarlos a diferentes medios. Planeo también pintar en escalas más grandes y hacer murales. 

Por último, ¿dónde podemos encontrar tu obra? 

Por el momento me encuentro sólo en medios digitales, me pueden encontrar como Kimeliee para ver mi trabajo en Instagram y Behance o para comprar pinturas en Etsy o impresiones en Darkroom.

 

 

 

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