domingo, octubre 17, 2021

El fenómeno del Kpop en la cultura global

El K-Pop sigue siendo algo relacionado a las adolescentes, por lo que se sigue menospreciando por tener que ver con mujeres jóvenes.

Por Laura Rodríguez

Ilustración Luis Cruces Gómez

Aunque el nombre describe el género como “pop coreano”, en realidad, el K-pop es todo un género de música surcoreana que está influenciada por diversos estilos que van desde el pop, jazz, R&B, hip-hop, rap, reggae y la electrónica.

Surgió a principios de los años 90; sin embargo, sus raíces pueden rastrearse desde los años 40, después de que la península coreana fuera dividida entre el Norte y Sur y posterior a su liberación de la ocupación japonesa en 1945. Los jóvenes surcoreanos fueron influenciados por la cultura occidental traída por las tropas estadounidenses, por lo que en la radio de todo el país se podía escuchar la música de artistas americanos de la época. En ese entonces, varias agrupaciones de jóvenes comenzaron a realizar presentaciones musicales en las bases militares.

Con esto podemos decir que este estilo musical no es un fenómeno del momento aunque sí ha tenido un crecimiento exponencial, creando un movimiento cultural que para 2021 es seguido por millones de fans alrededor del mundo. Estas comunidades dinámicas, integradas por personas de diferentes edades y países, se les llama fandom y se diferencian entre sí con nombres propios elegidos por sus artistas.

Las actividades de los fandoms van desde las más comunes, como comprar sus álbumes y seguirles en redes sociales, hasta organizar actos políticos y filantrópicos en nombre de sus ídolos.

Un ejemplo de ello es el fandom de BTS, a quienes sus integrantes denominaron A.R.M.Y (Adorable Representative M.C for Youth), y son una de las fanbases más grandes en el K-pop, que durante 2020 lograron impulsar la campaña #MatchAMillion para recolectar un millón de dólares en 26 horas cuyo destino sería apoyar al movimiento Black Lives Matter.

El ascenso del K-pop en el mercado global comenzó a principios de los años 2000, de la mano de artistas como Shinhwa, Sechs Kies, Baby VOX, TVXQ, SS501, Girl’s Generation, Super Junior, BoA y Rain, extendiéndose rápidamente por los países de Asia y llegando a su pico en 2012 con el primer gran hit mundial: Gangnam Style, del rapero y productor surcoreano PSY.

Pero no fue hasta 2017, cuando BTS llegó a las listas Billboard para romper el mercado occidental, con su álbum Love Yourself, colocándose entre los más vendidos en Estados Unidos.

Para Nadia Castillo, seguidora de la “ola coreana” desde 2006, el éxito internacional del K-Pop radica en dos cosas:

Toda canción de K-pop tiene una coreografía, también se destaca el ritmo; por otro lado, fusionan su idioma nativo con el inglés, aunque sea una sola frase, lo cual hace que todos puedan cantar aunque sea ese pequeño fragmento y desde mi punto de vista es un aspecto clave que hizo que el K-pop se expandiera a través del mundo.

La cultura surcoreana tiene estándares de belleza marcados por una estética definida: La piel clara y limpia, figura delgada, rostro pequeño y ojos grandes. Y esto, sin duda, ha influido en el K-pop como una de las principales características requeridas para ser un idol.

Al año, cientos de adolescentes entre 12 y 14 años audicionan para agencias de talentos dedicadas a crear el prototipo de un artista perfecto. En la mayoría de los casos, deben asistir a largas y extenuantes jornadas de entrenamientos para mejorar en canto, idiomas, baile y actuación.

Pero en la mayoría de los casos esto no asegura que puedan debutar en el medio.

Una industria tan aparentemente pulcra o con esta vibra intachable no puede ser sostenida justo sin tanta restricción y eso cobra factura. Me preocupa, creo que a todos los fans de cualquier grupo… He notado esta consciencia respecto a esto, más de las fans extranjeras, y es un arma de doble filo, porque mientras más consumimos, más se expone al idol a condiciones de explotación, entonces ojalá no fuera así y pudieran llevar una vida más relajada, dice Miranda Campos, una A.R.M.Y de corazón.

La estrategia de negocio del K-Pop no se limita solamente a la música, estos artistas generan gran cantidad de contenido en las redes sociales y medios de comunicación, en la que demuestran lo que representan dentro de su cultura, así como lo que viven en su entorno día a día. Lo que nos hace sentir más cercanos a ellos. Esto es algo que destaca Miranda:

—También considero un factor las letras y su cultura, la forma en que se presentan, se manejan, las jerarquías, a mí se me ha hecho muy ajeno a la realidad mexicana y eso también me tiene enganchada.

Al ser una sociedad profundamente patriarcal no podemos dejar de lado temas que van estrechamente relacionados con la salud mental de los artistas y la notoria sexualización de las idols femeninas. La presión que ejerce la industria sobre ellos los lleva a límites de los que algunos han encontrado la salida con la muerte y los excesos.

Muchos artistas han utilizado su música para denunciar lo que viven y al no dejar de tener el sello particular del K-pop logran que el mensaje sea aún más accesible al público.

Canciones como “My Pace” de Stray Kids animan a los oyentes a que dejen de compararse con los demás, en “The Last” Yoongi de BTS comparte las luchas reales con su salud mental, “That’s Ok” de D.O de EXO ha sido recomendada por gran cantidades de artistas del medio por su mensaje sobre la esperanza.

Pero si los intérpretes del K-pop hablan sobre estos temas, han demostrado conocimientos y habilidades en la creación de sus composiciones, utilizan referencias de cultura y arte para darle forma a álbumes completos y se preocupan por entregar productos de alta calidad a sus fanáticos, ¿por qué se sigue menospreciando como género musical?

Carol Santana, una reciente seguidora del K-pop, reflexiona al respecto:

—La cultura patriarcal todavía insiste en que los idols masculinos son gays (como si esto fuera un insulto) y menos hombres por ser o tener ciertos rasgos o comportamientos relacionados con lo femenino, como el baile y el maquillaje, o simplemente el tener una buena higiene.

Sí, la crítica siempre va muy relacionada con el racismo, la homofobia y la idea de que el pop no es un género serio. Y, al ser un producto generado en un país asiático, se enlaza directamente con la cultura friki.

Aunque en 2021 podemos decir que todo lo relacionado con esta cultura es mejor aceptado socialmente, todavía hay ciertos estigmas sobre los intérpretes de K-pop y las personas que les escuchan.

Mientras tanto, los artistas rompen estereotipos al usar maquillajes, accesorios y prendas que fueron durante mucho tiempo consideradas sólo para determinado género.

Con mucho éxito instalan tendencias y debates en torno a estos asuntos de manera favorable, permitiendo poco a poco una mayor aceptación con respecto al rompimiento de estereotipos de género, no sólo vinculados al uso de accesorios o prendas, sino en las acciones que socialmente cada género puede o debe realizar.

Así que, ¿por qué estamos disfrutando tanto de esta música claramente creada con los fines más comerciales posibles?

Es el ritmo, las letras, el estilo, su disciplina, su entrega y, sobre todo, el trato hacia sus fans, lo que nos hace volcar el corazón hacia los artistas y agrupaciones surcoreanas, no importa qué edad tengamos.

—Creo que el K-Pop sigue siendo algo relacionado a las adolescentes, por lo que se sigue menospreciando por tener que ver con mujeres jóvenes. Sin embargo, cada vez descubro a más gente cercana a mi edad (28) siendo fan y me alegra no sentirme rara, puntualiza Carol.

Si todavía no te animas a saltar del lado del K-Pop, escucha esta playlist con las recomendaciones de nuestras entrevistadas para empezar a conocerle:

 

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