viernes, enero 21, 2022

Argentina y México. El inicio de la historia feminista en Latinoamérica

Por Nicole Martin (Argentina), Laura Rodríguez (México), Andrea Fajardo (Venezuela-México), Katia Rejón (México)

Ilustración: Elo Draws (México) 

Eran los años diez y las mujeres del sur hacían historia. Argentina conmemoraba el primer centenario de la Revolución de Mayo y, al mismo tiempo, convocaba al Primer Congreso Femenino Internacional que se llevaría a cabo entre el 18 y el 23 de mayo de 1910. Las mujeres de la Asociación de Universitarias Argentinas difundieron la convocatoria a través de cartas en una época muy conectada con el activismo donde fluían las redes de comunicación epistolares. Con solo cinco años y siete meses de diferencia, en Yucatán, un estado del sur de México, marcado por la Revolución Mexicana y un gobierno socialista, las mujeres hacían algo muy parecido a las compañeras argentinas.

Hay dos mujeres alzando el brazo izquierdo y avanzando. Una es una mujer mestiza yucateca con vestido blanco y collar largo, la otra es una mujer argentina con sombrero y vestido de mangas.

 

En Yucatán, la convocatoria fue publicada en el Diario Oficial y en la revista del gobierno en turno “La Voz de la Revolución”. Sin embargo, las mujeres fueron las principales en socializar y promover este encuentro a través de la propaganda del Primer Congreso Feminista que se llevó a cabo el 13 de enero de 1916.

Aunque se cree que Cuba fue el primer país en celebrar un congreso feminista en 1923, Buenos Aires fue la sede de la primera reunión latinoamericana de mujeres feministas. Yucatán fue el segundo en la región y el que sentó las bases para que, 20 años después, se permitiera el voto femenino, incorporado a la Constitución Mexicana en 1947 a nivel municipal y, en 1953, a nivel nacional.

¿Qué consignas, métodos y estrategias utilizaron estas mujeres pioneras en la lucha por los derechos en sus países? ¿Cuáles son las similitudes y diferencias del primer y segundo congreso de mujeres en Latinoamérica? Y más importante aún: ¿cómo se vive su legado en la lucha feminista contemporánea?

Expandir el mensaje antes de Internet

La directora del Museo de la Mujer Argentina, Graciela Tejero Coni, dice en entrevista que “el contacto era epistolar entre las mujeres y sus organizaciones, eran épocas de gran activismo y las redes de comunicación fluían con gran dinamismo, particularmente porque sus vanguardias eran migrantes europeas con lazos muy fuertes con sus países de origen y un marcado carácter internacionalista”.

Al norte, Jimena de los Santos y Martha Ruiz del colectivo Contingenta Siempreviva en Yucatán explican que fue una convocatoria sin precedentes en México y no dudan que “las lecturas, filosofías y movimientos feministas y sufragistas de otras latitudes fueron referentes para las feministas de Yucatán”.

Una de las mayores diferencias entre ambos países es que, mientras en Argentina el gobierno oligárquico de Figuero Alcorta impulsó paralelamente el llamado “Congreso de las Señoras” para imponer la perspectiva conservadora; en Yucatán, el Congreso fue respaldado y motivado por el gobierno de Salvador Alvarado que tenía ideas progresistas.

Quizá ésta fue la razón por la cual el primer encuentro fue separatista y el segundo contó con la presencia de hombres socialistas y corresponsales de “La Voz de la Revolución”.

Mujeres organizadas

Otra similitud en la metodología de los congresos fue la división de comisiones. Además de la Comisión Organizadora, en Argentina hubo seis subcomisiones de sociología, derecho, educación, ciencia, letras y artes e industria, así como recepción y fiestas; propaganda en Argentina, América y Europa y designación de miembras honoríficas. Además, se señalaba a una informante para difundir las conclusiones.

Las subcomisiones tenían un cuestionario de entre 15 a 48 temas a debatir y para compartir ponencias durante el Congreso. El cuestionario sugería distintas líneas temáticas, referidas al lugar de la mujer en relación a los temas de las subcomisiones.

En México, la organización se hizo a través de comisiones de hasta cinco miembras que gestionaron los fondos para el traslado, alimentos y hospedaje de las feministas que venían de comunidades mayas de Yucatán. Tardaron ocho semanas para organizarse y discutir la metodología del Congreso.

Las participantes se alojaron en la Escuela Civil Central de Niñas y en dos casas particulares, de las cuales no hay detalles documentados.

El registro histórico para las siguientes generaciones

Ambas organizaciones se preocuparon por dejar registro histórico para las nuevas generaciones. En Argentina, la Asociación de Universitarias dejó el escrito Historia, actas y trabajos del I Congreso Femenino Internacional de la República Argentina y, en Yucatán, para documentar las relatorías de las sesiones, fueron designadas mecanógrafas cuyo trabajo sería destinado al Archivo, pero solo se conserva una relatoría en los Anales del Primer Congreso Feminista en Yucatán 1916-2016.

Sin embargo, tanto en Argentina como en México hay una falta de difusión de esta parte de la historia. En Buenos Aires se conoce más el moderno Encuentro Nacional de Mujeres —hoy Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans y No binaries.

En Yucatán todavía hay muchos vacíos en la documentación del primer congreso. Tampoco existe un reconocimiento de la historia feminista de Yucatán en el espacio público y los sitios en donde sucedió unos de los eventos más importantes en la historia de las mujeres mexicanas.

Las estrategias de hoy y de ayer

La estrategia de base para ambos países fue la educación y los derechos laborales como camino para la participación activa de las mujeres en la sociedad sin que estuvieran limitadas a las labores domésticas.

Tenían como objetivos a largo plazo borrar los estereotipos de las mujeres y empoderarlas motivando el pensamiento crítico. Argentina también buscaba “vincular las mujeres de todas las posiciones sociales a un pensamiento común” y Yucatán contemplaba iniciativas de reivindicación y emancipación de obreras y campesinas.

Hoy todavía hay escalas y situaciones de privilegio dentro de los feminismos, pero existe una mayor conciencia de temas diversos y que han llegado a salirse del contexto académico.

Por ejemplo: la defensa del territorio, la lucha por una vida libre de violencia, educación sexual integral, inclusión socio-laboral para las personas trans, mejores condiciones laborales, el reconocimiento a las prácticas de cuidado y el trabajo del hogar, el derecho al aborto libre, gratuito y acompañado, los debates sobre el trabajo sexual, los derechos y visibilidad de mujeres lesbianas y trans.

Temas que no solo comparten Argentina y México, sino que son exigencias globales.

Las estrategias también se han diversificado, desde la lucha legal, la política pública y la conformación de organizaciones, hasta la incidencia social, el arte y el activismo. Tanto como el rescate de la memoria e historia del feminismo.

Para la Contigenta Siempreviva, “la interseccionalidad, la sororidad, el autocuidado también son estrategias políticas desde donde los feminismos crean narrativas, activismos y resignificaciones que nos motivan a pensar que un día lo vamos a tirar.”

 

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