Por Jesús Cámara Ríos

Artículo publicado en la revista #3 de Memorias de nómada

Mérida ha demostrado una expansión demográfica imparable, desde su fundación en enero del año 1542 cuando los conquistadores pensaban amurallarla y custodiarla por medio de grandes arcos en cada una de sus entradas, pero el incremento de la población dejó atrás aquellas barreras haciendo que el centro de la ciudad aumentara su tamaño.

Debido a esto y para resolver el problema de la ubicación en la ciudad, se implementó un sistema con el que se nombraron las esquinas más significativas de Mérida, más tarde esta acción daría paso a las famosas placas que muchas veces podemos encontrar en el centro y sus alrededores. Mucho tiempo después se utilizaría el sistema numérico que identifica actualmente las direcciones de todo el estado.

Se dice que para 1930, había tantas placas como esquinas de la ciudad, por lo que se calcula que para ese año existían aproximadamente 200 placas que identificaban las calles. El deterioro de las fachadas y de las mismas placas hace una tarea utópica saber el número exacto de éstas. Pero si alguna vez se han preguntado el porqué de sus nombres, los comunicólogos Larisa López Barredo, Lolina López Ceballos, Fernanda Camacho y Emmanuel Tatto cuentan algunas de las historias que las caracterizan con la actividad semanal “Jueves de Esquina” que realizan cada semana en su página de Facebook llamada Suburbios de Mérida, nombre con el que se le conocía antiguamente a los barrios de la ciudad.

Originalmente este proyecto inició en su etapa de universitarios, en donde a través de una investigación se dieron cuenta de que la población más joven de la ciudad se resistía a involucrarse con el centro histórico. Por lo que consideraron que la manera más accesible para llegar a ese público era por medio de redes sociales. Su principal objetivo es promover el valor cultural, social e histórico del centro la ciudad de Mérida por medio de historias realizadas en texto, imagen, video e investigaciones que permiten demostrar su contenido.

La sección de los Jueves de Esquina se les ocurrió gracias a la curiosidad que muchos ciudadanos tienen desde pequeños al ver esas imágenes en distintos muros. La idea de retomar la historia de las esquinas surgió desde inicios del proyecto, pero no fue concretada hasta seis meses después de iniciar con la página en la red social, cuando comenzaron a leer más sobre el tema y quedaron sorprendidos con la cantidad de historias encontradas sobre las antiguas direcciones de Mérida.

Entre otras actividades que realizan en su página, también se encuentran los Lunes de frase donde toman citas de personajes célebres de la ciudad; Yucatán en la Historia, en donde hablan de la historia del estado; y su campaña permanente llamada Soy Suburbios de Mérida que presenta videos cortos en donde la gente platica su experiencia en el centro de la ciudad. La labor de Suburbios de Mérida compartiendo la historia comenzó desde febrero del año pasado y una de las cosas que más disfrutan al crear el contenido de la página es acercarse a la gente que comparte el interés y cariño hacia el centro, recaudando de esta manera las anécdotas presentadas cada semana.

La nomenclatura de las esquinas principalmente fue otorgada por leyendas o rumores que corrían por los rumbos, o hechos históricos que ocurrían en el lugar, como en la esquina del “Monifato”; Emmanuel Tatto cuenta que el nombre se debe a que a principios del siglo XIX el pueblo realizó una pequeña estatuilla como burla ante la personalidad monarca del Rey Fernando VII, que sería colocada más tarde en el cruce de la calle 65 por 42, o como “La Sombra”, ubicada en las calles 52 con 45, donde había una ceiba de gran tamaño que proporcionaba refugio del sol y más tarde se convertiría en una cantina cuya barra estaría alrededor del tronco del majestuoso árbol.

A pesar de la eficacia que presenta el sistema numérico actual que identifica las calles de la ciudad, los integrantes de Suburbios de Mérida creen que las esquinas son una importante tradición arraigada del centro histórico, por lo que verlas al menos restauradas sería grandioso para su inclusión de nueva cuenta en la cultura popular de la gente y con el rápido crecimiento que la ciudad presenta no sería mala idea pensar en incluir más esquinas, sin dejar a un lado la numeración.

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