Por Ricardo Canul

Foto: Aarón Morales 

Productor, director y profesor, son algunos de los roles que el argentino Pepe Perruccio ha tomado en el cine. En los últimos 10 años, ha participado en más de 80 producciones cinematográficas, desde cortometrajes a documentales.

Su trabajo en Primer plano ha dado la oportunidad de contar la historia de mucha gente de Latinoamerica, y demostrar que el cine tiene más que ofrecer de lo que conocemos. En Yucatán lleva seis años haciendo cine y esparciendo su idea alrededor del estado, participando en todo tipo de producción y proyectos. Tuvimos la oportunidad de conocer más a fondo a Pepe quien habló tanto de su trabajo en Primer plano, como su punto de vista del cine actual.

¿Podrías hablarnos un poco del proyecto Primer Plano?

Primer plano es una escuela de cine itinerante, con la que hemos recorrido gran parte de Sudamérica proponiendo estos espacios o encuentros cinematográficos -por decirlo de alguna manera-, donde principalmente buscamos formar, producir y distribuir otras formas de hacer cine, un cine de autogestión, independiente, que no necesite de los medios masivos de producción.

No estamos peleados con esos medios, simplemente es parte de la formación que los participantes puedan conocer cómo funciona desde la industria masiva de cine hasta los medios más alternativos de producción audiovisual, que inclusive puede ser un celular. Lo que nos importa principalmente es que al momento de producir un documento audiovisual se tenga conocimiento y exploración del lenguaje cinematográfico, y a partir de eso generar una propia poética autoral o la manera propia de contar las cosas sin la necesidad de contar con los grandes equipos o herramientas que propone la industria.

¿De dónde nace esta idea?

Nace de una necesidad que yo observaba en la universidad. La mayor parte de las escuelas de cine forman obreros para la industria y no creadores audiovisuales. Forman en su mayoría asistentes de producción, asistentes de dirección. Suena contradictorio, pero la mayor parte de las pláticas con mis compañeros de la universidad giraban en “no, pero a mí me falta esta cámara o estoy esperando que un productor compre mi guion o estoy esperando a trabajar en Hollywood” Esto de alguna manera se convierte en una censura para todos aquellos que tenemos ganas de contar historias.

El cine es el derecho que tienen los pueblos, porque la cultura es un derecho y a partir de esto decidimos formar esta escuela. Otro de los principios es el descentralizar un poco esta idea de que para estudiar cine hay que ir a los grandes centros o capitales de los países, la educación de cine en los países de Latinoamerica está muy centralizada. En Argentina se puede estudiar cine en dos o tres ciudades y aquí en México pasa lo mismo. En Colombia y Chile y la mayoría de los países que hemos visitado también, entonces a través de esta escuela itinerante buscamos acercar el cine a los pueblos.

¿Cómo lo hacen?

También con la idea de cine comunitario, ir recorriendo varias comunidades y dar talleres de formación de cine documental para que ellos puedan preservar sus conocimientos ancestrales a través de este recurso. Actualmente estamos trabajando en nueve comunidades mayas al sur del estado de Yucatán. El objetivo siempre es ese acercar el cine. A todos y romper ese paradigma elitista de que solo unos pocos pueden hacer cine. El cine para nosotros es de todos y todas.

La propuesta es un cine diferente al de Hollywood

Lo importante es contar una historia y si vos querés contar una historia, con las herramientas que tengas, las vas a contar. Si no tenés grandes luces vas a adaptar tu historia a los recursos que vos tengas pero no perderá la esencia porque no la cuentes con grandes explosiones.

No todas las historias necesitan explosiones, no todas las historias son de superhéroes. Hay historias que pasan en tu barrio, en tu colonia y también hay historias que pasan en lo más íntimo de una sociedad y que también merecen ser contadas y no necesitan grandes recursos, que pueden ser tan poderosas o incluso más poderosas que a las que nos tiene acostumbrado Hollywood.

Hoy en día, en Latinoamerica el 90 por ciento de todas las películas que se proyectan en cualquier complejo cinematográfico corresponden a la industria estadounidense ¿dónde está el cine chileno, el cine israelita, cine musulmán, cine italiano, cine finlandés, al menos cine de la India? En todo el mundo se produce cine y con la globalización que hay ¿por qué las salas de cine no están colmadas con cine de diferentes puntos de vista y enriquecer una cultura mundial?

¿Cómo funciona la distribución en el cine independiente?

La distribución es una etapa importante del cine, por eso fomentamos a los productores a poder distribuir de formas alternativas y con todos los recursos que se tiene hoy en día no es difícil. Se pueden encontrar otras plataformas desde parques hasta cineclubs.

¿Qué se necesita para que exista una industria cinematográfica?

Se requiere formar más que realizadores, se necesita que se vayan incorporando personas en todas las áreas y dedicarle tiempo, entender que el cine es un oficio y se tiene que trabajar en cualquiera de las áreas que estés interesado. Incluso es importante formar críticos y estudiosos del cine. Gente que se dedique a analizar el lenguaje y a aportarle críticas constructivas y miradas teóricas.

¿Qué historias crees que hace falta contar?

Yo no puedo creer que se debe contar una historia u otra historia, la historia que se debe contar es la que nace desde un corazón que necesita decir algo, ya sea algo personal, ya sea algo de resistencia, lo que ve en su colonia o en su ciudad, que pasa algo que no le cierra y tiene un nudo en la garganta o algo que aporte un desarrollo a la evolución o la humanidad, lo que es una obra de arte en su integridad.

¿Cuáles son las historias que más se dan en Yucatán?

Me llama la atención que las historias que se dan son las relacionadas con el suicidio, es uno de los temas más recurrentes, en todas las personas que asisten a los talleres.

¿Qué representa el FICMY [Festival Internacional de Cine de Mérida y Yucatán] para una industria de cine en el sureste del país?

Sin duda los festivales de cine son una plataforma muy importante. Para las ciudades y para las comunidades cinematográficas son el medio donde muchos pueden, no sólo proyectar su trabajo sino donde gran parte de la población puede acceder a contenidos que lamentablemente no tienen lugar en las salas cinematográficas.

En lo personal prefiero los festivales con contenido social, violencia de género, medio ambiente. Me gusta ver los contenidos que se producen en todo el mundo sobre temas específicos, pero cualquier tipo de festival aporta una sala de exhibición que no aportan los cines. Tienen que existir los festivales porque son una alternativa, no solo para los productores que invierten tiempo y en los festivales encuentran un medio de tener una retribución económica por su trabajo y pueden encontrar nuevos directores, nuevos guionistas, es una plataforma para todos.

Igual es bueno para poder ver cine en el cine, está chido verlo en Youtube y todo, pero imagina a un director de fotografía que se rompe la cabeza para entregar una propuesta estética para que se vea en cine y si vos la vez en una pantalla de computadora le partís la madre. Lo mismo con el sonidista, el cine se tiene que ver en cine y es muy importante que estos festivales le abran las puertas a otro tipo de producciones. Entonces sí, me parece genial que se haga un festival como éste o cualquier tipo de festival.

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