Por Yobaín Vázquez Bailón y Katia Rejón

Armando Rivas Lugo es consultor en materia de Igualdad de género, discriminación y asuntos LGBT, ha sido docente de la asignatura de Antropología y Derechos Humanos en la Facultad de Ciencias Antropológicas de la Uady y participa activamente en programas y escribiendo acerca de los derechos humanos de la comunidad LGBT.

En su oficina, nos cuenta que su mamá fue enfermera y a través de su trabajo se podía dar cuenta de que algunas prácticas sociales y de salud eran irracionales. En el 2002 inició un diplomado que lo acercó a un grupo de personas interesadas en derechos sexuales y reproductivos y a raíz de eso comenzó a trabajar en una organización que apoyaba a esta comunidad. Le tocó vivir la creación del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), y el momento en que las instituciones empezaron a trabajar en materia de diversidad, aunado a eso, en la carrera de antropología se informó de temas sobre feminismo, movimientos sociales y diversidad sexual.

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¿En qué momento se vuelve una necesidad el reconocimiento de la diversidad sexual en Yucatán?

Yo creo que es a partir de que la misma gente lo reclama. Es difícil decir en qué momento una característica que históricamente ha sido motivo de discriminación se puede revertir o se puede trabajar para su reconocimiento. Inicia hace muchos años, primero hablando de sexualidad —lo hacen las asociaciones feministas en Yucatán— y luego hablando de homosexualidad. Surge en el momento en que hay cambios a nivel mundial y nacional, en las dinámicas familiares e incluso en el mercado. Hay una mayor flexibilidad familiar, la ciudad crece, hay más anonimato, se relaja la presión familiar que había sobre los hijos. Empieza a aparecer el nuevo yo. Te estoy hablando del año 2000, pero el boom viene en el 2003 cuando se prohíbe la discriminación por preferencia sexual y luego viene una ley federal en la que se prohíbe la discriminación por diversidad sexual. No podemos verlo lineal pero en términos generales eso sería. No pasó en un día, tuvo como previo a las antecesoras feministas de Yucatán.

¿Hubo alguna especie de hito? ¿La primera marcha, tal vez?

Antes de la primera manifestación ya había colectivos y organizaciones a favor de las personas en materia de diversidad sexual. La primera marcha surge cuando encarcelan a Nani Namú por supuesta posesión de drogas. Estuvo en la cárcel como tres años. El año en que la encarcelan, Mammie Blue decide hacer la primera marcha y la primera aparición pública en el 2002, que no se llamó ‘marcha’, sino protesta.

¿Bajo qué líneas de acción trabajan las organizaciones a favor de los derechos de la comunidad LGBTTT?

Principalmente tres: igualdad de derechos, prevención de VIH y atención a personas con VIH como en las organizaciones Oasis San Juan de Dios, Vive con Dignidad A.C., Repavih; también UNASSE [Unidad de Atención Sicológica, Sexológica y Educativa] e Indignación. Han apoyado con los amparos, las omisiones legislativas y todo lo que tiene que ver con afiliación de hijos.

¿Qué tan vulnerable es la población LGBTTTIQ?

Mucho. Pero no es una vulnerabilidad física, es peor todavía porque está normalizada, es difícil de identificar. Por ejemplo, en casos de contratación, ascensos y confianza laboral. Hay gente que está descalificada por su orientación sexual sin importar las demás características que tengan. También hay un rechazo hacia la homosexualidad y todo lo que se relacione con ello tiene un impacto en accesos a derechos de trabajo, justicia, o educación. Cuando una persona trans es víctima de robo, no le creen o minimizan el delito, dicen que es un pleito entre putos.

 Su lema es “ConMisHijosNoTeMetas”, pero sí nos vamos a meter con sus hijos, porque sus hijos necesitan saber.

¿Qué opina de las asociaciones como ConFamilia las cuales dicen que la Cartilla de los Derechos Sexuales de Adolescentes y Jóvenes es inválida y les enseña a las niñas a abortar?

Es una interpretación personal y errónea. Muchos de los derechos de esta cartilla sí están dentro de la constitución y en tratados de derechos humanos. Una parte de la cartilla habla del derecho a vivir sin violencia, derecho a la salud, a la no discriminación. De ninguna manera la cartilla dice que niñas deben abortar, son esas interpretaciones que hacen estas personas que son capaces de rentar un autobús, rotularlo y recorrer el país. La norma oficial mexicana sí prevé el aborto en casos de violación a partir de los 12 años, pero repito, sólo en casos de violación.

Ellos no quieren que se les hable a los niños para prevenir. Lo que se les va a decir es que tengan relaciones sexuales con protección, que existen personas trans, gays y una diversidad, que tienen derecho a solicitar métodos anticonceptivos, esos derechos existen. Una adolescente de 15 años debería poder ir a una clínica y pedir condones. Y lo mejor es hablarles de esto antes.

Grupos como ConFamilia hablan de ideología de género, ¿es un concepto correcto? ¿existe la ‘ideología de género’?

La ideología de género es un monstruo que ellos crearon. Es un muñeco de paja. Todo lo que vean que no entra dentro de la cosmovisión del mundo, como debe ser según ellos. Ese señor y todas las organizaciones dicen: “no me gusta, y a nadie le debería gustar” o “debería estar prohibido universalmente”, eso es imponer. Están peleados con la construcción social, con la posmodernidad, con todas estas cuestiones que sí son conceptos que existen. Por ejemplo, decir que las mujeres y hombres no somos iguales en las culturas de cualquier parte, ni hemos sido iguales al paso del tiempo, que no visten ni hacen lo mismo que hace 100 años, eso es la construcción social, y ellos le llaman ideología de género. No creen en la diferencia entre sexo y género de entrada y dan por hecho que el sexo determina el género; entonces, ¿por qué los hombres usaban mallones, pelucas y maquillaje en Francia? La ideología de genero sirve para meterle psicosis a la gente, para poder deslegitimar el movimiento.

La homofobia, como el sexismo y el clasismo, ha tomado otras variantes para endulzarse. Hoy en día ya no se ve bien que seas homofóbico o machista, pero se siguen oponiendo a los derechos.

¿Es necesario entablar algún tipo de diálogo con personas que promueven discursos de odio o qué tratamiento se les debe dar?

Ignorar su discurso. Ya no estamos en las épocas en que era realmente un debate, ya no es así. Al menos me parece que es la tendencia en general, ni siquiera confrontarlos. Yo creo que la mejor herramienta es no darle aforo a su discurso, a veces lo comparten tanto que terminan promocionándolo. En el Sistema Interamericano de los Derechos Humanos es muy claro el reconocimiento de diversidad sexual, así como en el Banco Mundial y muchas empresas. Es mejor mostrar eso que la confrontación.

¿Entonces se podría decir que estos grupos son una minoría?

Es una minoría que tiene cierto poder y tienen grupos de su lado y por eso tienen una injerencia fuerte. Su lema es “ConMisHijosNoTeMetas”, pero sí nos vamos a meter con sus hijos, porque sus hijos necesitan saber. Es irresponsable no hablarles de todo esto porque los dejan vulnerables. Ellos manejan el discurso de que tienen derecho de decirle a sus hijos lo que quieran, pues sí, pero en su casa. La escuela es pública, laica y científica. Uno de los objetivos de la Ley General de Educación es acabar con la ignorancia y los prejuicios. Y sí nos estamos metiendo con sus hijos, porque no queremos que cuando esos niños crezcan y se vuelvan servidores públicos o personas con influencia y poder, obstaculicen el acceso de las demás personas a sus derechos y a sus vidas. Por eso sí nos vamos a meter con sus hijos.

¿A qué se le puede llamar como la nueva homofobia?

Hay personas que dicen que sí te aceptan, pero no adoptes; o peor aún, te acepto como hombre gay siempre y cuando seas un hombre gay varonil, no vayas a ser trans, no vayas a ser femenino. Eso es homofóbia también. Es nueva porque está suavizada. Creen que porque se juntan o se llevan con gays, ya no hay homofobia. ¿Pero cuánto estás de acuerdo con el reconocimiento de sus derechos? Dices que no tienes nada en contra de los gays, que los amas, que tus primos o que tus mejores amigos son gays, pero crees que no deben adoptar porque no son iguales de dignos que tú y crees que son peligrosos para los niños. Es un discurso contradictorio. Y la homofobia, como el sexismo y el clasismo, ha tomado otras variantes para endulzarse. Hoy en día ya no se ve bien que seas homofóbico o machista, pero se siguen oponiendo a los derechos.

A mí me llamó la atención que Aristóteles Sandoval apareciera en la marcha de Guadalajara, como en su momento lo hizo Ivonne Ortega. Si tantas ganas tienen de apoyar, la mejor manera de hacerlo es a través de lo legislativo. No es la única, pero si tú nada más haces algo simbólico y no haces cambios que transformen la realidad, pues cabe dentro de la nueva homofóbia.

¿Existe un desbalance entre los activistas que luchan por el reconocimiento de la diversidad y la población LGBT que podría beneficiarse de esta lucha?

Es un fenómeno general, las mujeres están igual, los indígenas están igual. Sí hay gente gay o lesbiana o trans que piensan que no debe haber matrimonio, que no deben adoptar ellos mismos. Hace falta crear ciudadanía dentro de cualquier sector de la población, porque cada una de las personas pueden estacionarse en una zona de confort. La misma poblacion LGBT no es la que marcha, muchas veces ellos objetan la marcha.

Por el contrario, las organizaciones trabajan todos los días. Yo valoro muchísimo su trabajo porque luego cualquier persona que haga un diseño en una página y lo publique en Facebook se dice activista y eso no es así. Hoy tenemos “activistas” y “especialistas” como nunca antes en la vida pero no, eso no te hace activista, porque el activismo está en la calle. Hay gente que lo hace de manera paralela, hay muchas organizaciones que tienen trabajo en redes, pero además tienen trabajo directamente con la población.

¿Qué papel tienen o deberían tener los medios para visibilizar la lucha por el reconocimiento de la diversidad sexual?

La visibilidad es importante en los medios porque rompe el estereotipo: las trans son adictas y sufren alcoholismo, y no es cierto. Los medios deben tener esta responsabilidad de retratar la riqueza en cada uno. Las organizaciones trans están tratando de recuperar la historia de vida de ellas, sería una responsabilidad para romper ese estereotipo.

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