Por Mario Galván R.

Fotografías de Katya Lara

El 12 y 13 de Marzo de 2016 se llevó a cabo la séptima edición del Nrmal Fest, un festival de música que reúne a los más grandes exponentes de la escena musical independiente de todo el mundo para ofrecer presentaciones en vivo, en medio de un gran ambiente de camaradería y recreación.
La sede fue el Deportivo Lomas Altas, ubicado al este de la Ciudad de México, un espacio con áreas verdes con capacidad para recibir a miles de jóvenes asistentes, en medio de rigurosos dispositivos de seguridad para regular la entrada con boleto.IMG_6290

Durante dos días, los asistentes pudieron escuchar la amplia oferta musical en jornadas de doce horas que comenzaron al mediodía y finalizaron a la medianoche. Para ello, el formato del festival ofreció tres escenarios (Rojo, Amarillo y Azul) distribuidos a lo largo de todo el lugar para organizar los sets en vivo de las agrupaciones que conformaron el numeroso cartel.

También, para aguantar las largas jornadas musicales, en este nuevo formato se habilitaron zonas de descanso y de comida, donde se instalaron veinte “food trucks” que ofrecieron un menú diverso de comida rápida gourmet, desde empanadas argentinas hasta hamburguesas o tostadas de cazón. A su vez hubo una muestra gastronómica con comidas y bebidas incluidas para los comensales, a cargo de varios chefs de experiencia internacional quienes dieron gala de sus talentos culinarios.

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En la jornada sabatina se presentaron Los Piraña, una banda originaria de la Ciudad de México que fusiona el rock, la cumbia y otros sonidos tropicales, quienes pusieron a bailar y sacudir al público reunido en el escenario azul. Luego siguió San Pedro el Cortez, otra propuesta local de rock alternativo o krautrock con sonido estridente para “espantar vampiros”, como el vocalista afirmó luego de colocarse en el cuello un collar con ajos.

La distribución del espacio en el evento dio amplitud y muchas cosas qué hacer. Así, mientras esperabas en la cola de la cerveza podías observar una película en la pantalla grande, o tomar un cocktail en la zona de descanso. Incluso, para los que disfrutan las emociones fuertes, había un brincolín gigante. Cabe mencionar que el festival reunió en su mayoría a un público juvenil muy diverso, ansioso por escuchar a las bandas más representativas del rock alternativo, sin embargo también se dieron cita algunas familias con sus mascotas.

Por aquello de las diez de la noche salió al escenario Deerhunter, la banda estelar de la jornada. Miles de jóvenes reunidos para corear los grandes éxitos de Bradford Cox y compañía. Por cuarenta y cinco minutos presentaron una sinfonía de sonidos y texturas, distorsiones de guitarra y una voz melódica que conforma un sonido único.

Para finalizar la jornada se presentó A place to bury strangers, una agrupación de hard rock que destelló al público con su sonido pesado, hipnótico y penetrante, en medio de una ráfaga de luces estroboscópicas que crearon una atmósfera grandiosa. La jornada del domingo comenzó con Gnucci, un dueto de trip-hop y música electrónica que encendió los ánimos en el escenario amarillo con las coreografías de su encantadora vocalista. Después se presentó Baltazar, un grupo de indie-folk que llamó la atención por su aspecto de montañeses dark, pero con unas voces armónicas y riffs de guitarra que cautivaron al público.

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Luego de un breve receso, al caer la tarde en el escenario escenario rojo se presentó en medio de ovaciones la agrupación sueca Jaakko Eino Kalevi. Sus baladas, que oscilan entre la música dance y el synth pop fueron un deleite para los oídos de los asistentes. La propuesta musical más experimental fue el espectáculo de objetos de Pierre Bastién. Lo que presentó fue un dispositivo realizado con distintos objetos que en conjunto formaban una composición geométrica y a su vez activaban un conjunto musical, realizados con diferentes objetos. Mientras tanto, en el escenario Azul se presentaba Mitú, integrante de Bomba Estéreo, con su propuesta de música electrónica con tintes de música tribal o afro-beat, que puso el ambiente electrizante.IMG_6376Luego de semejante descarga, el ambiente se puso inmejorable para escuchar a una de las bandas estelares de la noche: Battles. A las ocho en punto de la noche subieron al escenario este trío de músicos para enseñar parte del material de su nuevo disco. Los referentes del math rock no defraudaron. Durante cuarenta minutos que duró su set entregaron todo en el escenario, con muestras de un virtuosismo de otro planeta y canciones frenéticas, viscerales. Un verdadero espectáculo.

Inmediatamente fue el momento de Slowdive, otra de las bandas más esperadas de la noche. El referente de la música shoegaze demostró su enorme capacidad para crear capas de sonidos con riffs de guitarra y tonos melancólicos que renovaron el espíritu de los presentes. Al término de Slowdive los asistentes se movilizaron al escenario rojo para apartar un lugar lo más cerca posible del escenario. En punto de las diez de la noche sería el turno del momento cumbre de todo el festival: la presentación de los legendarios Acid Mothers Temple. Desde Japón, esta agrupación de rock psicodélico inundó de sonidos y efectos visuales que demuestran su gran poder sobre el escenario. Instrumentos electrónicos kinect, solos de guitarra delirantes, beats de batería estridentes, vibrantes… Un auténtico espectáculo kinestésico.

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Con este broche de oro acabó el festival. Luego de dos días de intensa actividad, los asistentes abandonaron extasiados las instalaciones del Deportivo Lomas Altas de la Ciudad de México, en lo que fue un memorable evento.El Nrmal Fest sucede gracias a los intercambios culturales con asociaciones como IFAL / Embajada de Francia, la Embajada de Suecia, The Finish Music Foundation, la Embajada de Austria, la Embajada de Colombia, y el Goethe-Institut Mexiko.

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