Los Rippers están condenados. La  misma letra de sus historias es una redención esquiva (si no me creen, escuchen Mors et Vita). Loa Montalvo, cuyo pasado es todavía más misterioso que la misma banda, les ha dado chance de expiar su mal comportamiento en vida, contando las historias de los muertos a través de la música, de un género que no es de este mundo: el Voodoorock, una combinación de rockabilly, swing, punk, rock, psychobilly, jazz y metal.

Si lo sé es porque yo misma los he visto. Aceptaron una reunión en privado: el famosísimo Loa Montalvo y el gitano adicto, Manolo de la Cruz, me hablaron de Astromante y de quiénes son estos “felices decadentes”.

—Lo que yo busco es transmitir mi santo y sagrado mensaje. Soy el vocero de espectros, fantasmas y muertos. A través de las artes espirituales y mágicas, cuento historias de amantes en desgracia, emociones que los muertos no pueden manifestar, confesó Loa Montalvo.

 

Durante los rituales, los músicos y espectros, levantan a los espíritus que los acompañan a relatar las historias en sus canciones.  Sin embargo, no todas las melodías son lúgubres, algunas son de fiesta. En Danza Macabra por ejemplo, Loa Montalvo canta: llanto fantasmal, tú y yo bailando hasta el final. No es precisamente el discurso del señor del inframundo con el que te asustan cuando eres niño.

Cuando le pregunto qué es exactamente un loa, con temor a que se ofenda y me incluya en Los Rippers aunque no tenga talento musical, contesta:

—Somos una especie de ente. En otras culturas el señor del inframundo es sombrío, nosotros no. Los loas somos omnipresentes, las personas llegan a nosotros sin importar si son buenos o malos.

Pero quienes conforman a Los Rippers sí lo han sido, o al menos no han sido buenos:  Manolo de la Cruz (guitarra) cometió suicidio colgándose de un árbol, Calavero Bolivar (batería), poeta rompecorazones, está en constante búsqueda de su amor perdido a quien traicionó, el Malo Ayala (trompeta), capataz malhumorado, falleció en un incendio provocado por la venganza de sus empleados, y Tito Erguera (contrabajo) es un joven cubano muy ambicioso que a principios de siglo viaja a México con la idea de hacer mucho dinero.

Un monstruo naciente en el corredor, el juicio eterno a los no vivos, la historia de todos los hombres de vicio que conforman Los Rippers, son las letras que conforman su música, con un estilo folclórico mexicano, teatral y fúnebre.

Su primer compilado La voz de los muertos con siete cantos, se presentó en el 2016 en un bar de la ciudad. Ahora están listos para contar la vida del bohemio gitano Manolo de la Cruz en el primer sencillo de su segundo EP Limbo: Astromante el cual se estrena el 13 de octubre, y el vídeo de la misma canción, el 2 de noviembre. El resto del Limbo saldrá hasta el próximo año.

Aunque parecen muy reservados, Los Rippers disfrutan salir al escenario y compartir sus cantos. En el 2015 ganaron el primer lugar en el Concurso Nacional de Bandas de Plaza de la Tecnología a nivel peninsular, participan seguido en el Festival de Cine Fantástico y de Terror Mórbido Mérida, y han tocado en festivales de rockabilly en Cancún, Monterrey y la Ciudad de México. Y a pesar de tener siglos de existencia, participaron como Jóvenes creadores en el Otoño Cultural.

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