Publicado en La Vieja Guardia en septiembre 2015

Por Katia Rejón

Hace unas semanas, el Diario de Yucatán publicó una nota sobre el estudio de la Agencia Segmentos Research, 8×3 Radiografía del consumidor meridano, el cual arrojaba que el ciudadano promedio de esta ciudad deseaba la construcción de otro teatro. En Mérida hay alrededor de 15 recintos teatrales, algunos funcionan también como espacios culturales, donde se montan obras contemporáneas, experimentales, documentales, regionales, de cabaret, y clásicas, en distintos formatos. Eso sin contar a las compañías que a veces organizan obras en espacios públicos, como es el caso de Síndrome Belacqua de Ulises Vargas que ofrece una interesante propuesta itinerante. ¿Por qué, entonces, pretenderíamos crear uno más?

Las propuestas más recurrentes en las políticas culturales, según he visto, son dos: gratuidad y expansión. Más teatros y todos gratis para que la gente asista. ¿Qué sentido tiene crear otros espacios si los actuales todavía no han terminado de llegar al público? Lo que hace falta no es otro teatro, sino mayor difusión. El Daniel Ayala, Peón Contreras y Armando Manzanero, por ejemplo, no tienen cartelera a menos que haya un festival, sólo entonces encontraremos el programa completo en la página de Sedeculta, cuyo servidor falla todo el año. El resto de las obras se va difundiendo en Facebook o en la página oficial (si tienes suerte de poder abrirla), cuando se acerca la fecha.

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Otra es la historia de teatros como Tapanco o La Rendija, ya que manejan un programa variado y una cartelera mensual en distintos formatos, además de la promoción en redes. Éstos forman parte de la Red Alterna (Agrupación de Artistas Escénicos de Yucatán), que integra a siete espacios culturales y seis compañías independientes, los cuales buscan ‘generar proyectos para articularlos en políticas públicas, y recursos privados’, según comentó Ulises Vargas en entrevista con Arteconexión, programa radiofónico del MACAY.

En las dos semanas del Festival Wilberto Cantón se registraron 23 mil 623 personas, algunos de los teatros que conforman la Red Alterna fueron sede de este festival con sus propios proyectos, según datos del Departamento de Divulgación Cultural de Sedeculta. La publicidad para dicho evento estuvo hasta en la sopa. Si las estadísticas muestran que existe interés en esta expresión artística, el público debe saber que el resto del año también hay propuestas de calidad y otros festivales de teatro.

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Murmurante Teatro, por ejemplo, desarrolló una puesta en escena titulada ‘Sidra pino, vestigios de una serie’ a partir de una investigación de tres años sobre la Embotelladora de Refrescos Sidra Pino; Síndrome Belacqua lleva a las colonias la obra ‘Vecinal’ con testimonios narrados creativamente; ‘El jinete de la divina providencia’ de un grupo de la ESAY presentado en Foro Alternativo Rubén Chacón en el marco del Festival de Teatro Universitario que organizó dicho espacio; las adaptaciones de Raquel Araujo de los textos de los textos de Poe, Chéjov o Juan García Ponce con ‘Alrededor de las anémonas, se presentan en La Rendija. También están El Festival Internacional de Teatro Íntimo de El Teatrito, Festival, el 6º Festival de la Rendija que se hará en septiembre, el Circuito Regional Sacbé de Tapanco que este año no se realizó por falta de recursos económicos; la cartelera de La Camarita, Tumàka’t, Casa Teatro Tanicho, Bunker, Fuera de Centro, Silka Teatro Andante, y otras compañías independientes ofrecen presentaciones imperdibles de distintos estilos y entradas accesibles, algunas incluso de cooperación voluntaria. Unas son amenas, otras experimentales, más literarias o sociales, regionales, divertidas, familiares, con temas de la actualidad. En fin, Yucatán tiene suficientes teatros para satisfacer a un público diverso.

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