Por Sofia Espico y Emaús Torres

Ilustración: Lino de la Guerra @embromada

La comunidad dancística, dedicada en cuerpo y alma, ha perdido lo único que puede asegurar su destino: autonomía. Es preocupante que los artistas no intenten recuperar la autonomía de la que alguna vez gozaron y que produjo el auge y evolución de la danza. Próximos están los artistas a ser autómatas, apéndices del decadente sistema académico privatizador y del verdadero significado de la danza: la consumación del sentimiento puro.

En las Academias y las “academias genéricas” —casas de familias de clase media adaptadas a salón de danza que repiten las fórmulas de las Academias oficiales— existe la herencia del clasicismo y elitismo. Imponen normas risibles que amedrentan contra el espíritu libertario del arte, justificándolo con tecnicismos. En ciertos conservatorios, a los aspirantes se les pide un peso máximo, una cierta apariencia física. ¿Por qué la importancia en estas banalidades? ¿Es que la danza no ha encontrado solución posible para amoldarse a las condiciones de los demás? La danza es limitada a personas que cubren un perfil netamente idealista.

Los que administran las instituciones ven la danza como producto. Por otro lado, si la miran como forma de vida o como medio espiritual, atrofian esa visión con sentimentalismos. No le dan relevancia a su parte teórica y literaria, elementos que conforman los registros-base de todo movimiento artístico.

Los estudiantes autómatas esperan que la oportunidad de mostrar sus habilidades llegue mágicamente con los eventos que realizan sus instituciones. En el medio pocos son los que siguen el camino de la autogestión.

La autogestión es ignorada porque es signo de rebeldía. Los que se organizan y se autogestionan no están conformes con la información y con las reglas impuestas por la Academia. ¿Por qué permanecer en estos arcaicos pensamientos?

Proponemos administrar a los artistas algunos puntos teóricos para trabajar el arte dancístico del Siglo XXI: la Danza Multiversal. Un nuevo concepto estético que nace con el objetivo de combatir el automatismo que se yergue en la nación, que busca la consumación del lenguaje y la evolución del ser humano.

1)

En las Academias, la idea de amaestrar la danza es entendida como el mero dominio de la técnica, demostrando virtuosismo y elegancia. Esto corta por completo el potencial de este arte, pues se ignora la arista espiritual que trae consigo el acto simbólico del bailar. Cuando se analiza la Historia del Arte es frecuente que el tema del rito haga su aparición. La estructura teórica que comparten las instituciones y su modo de presentar temas claves para el desarrollo del arte hacen que el rito parezca un acto desarrollado por culturas “primitivas”.

En las culturas primigenias el rito representa el éxtasis, la culminación de la fuerza de los sentidos y el despertar de los sentimientos del pueblo. Es curioso que el rito haya sido utilizado para petición a deidades. ¿Quién regresa su sentido original al acto de pedir? ¿Quién sacrifica y ofrece su ser en acto puro, revitalizador?

La Danza Multiversal debe retomar el sentido ritualista porque es necesario cambiar la idea de danza como producto, de la parafernalia que actualmente ofrece. La Danza Multiversal baila desde lo más visceral del ser humano; se ofrece a lo indescriptible como fin primordial y no al público actual, que busca la sola presencia del espectáculo. La Danza Multiversal baila para sí misma, un rito en soledad.

2)

Existe una tendencia a pensar en la imagen física de las cosas y no le es ajeno a la danza. Se abordan temas como el maquillaje y el cuerpo —accidentes de la materia— y no la imagen que surge en la mente. Esta imagen se refiere a la visión concreta por la que el ritual cobrará forma en un espacio determinado, físico o mental. Acoplar el espacio mental con el espacio físico es el primer paso para entender que la imagen de la danza va más allá de la técnica. Subleva la técnica. Toda danza debe ser la sublevación de la imagen y esto se denomina como movimiento.

El movimiento es la conjunción máxima entre la imagen mental, física y espiritual del ejecutante en su ritual. El artista baila a través de imágenes y se mueve de tal forma que el espacio se amolda al cuerpo. No existe un límite espacial. Con libertad subversiva, la Danza Multiversal baila donde sea.

3)

Algunos artistas lograron comprender lo anterior: Maurice Béjart, Isadora Duncan, Martha Graham, Pina Bausch. Pero en el contexto en que se desarrolla la danza nacional: ¿qué ha impedido que los mexicanos comprendan lo mismo que estos maestros? La ausencia de rebeldía.

Por esa razón, no puede haber margen teórico alguno que no ofrezca medidas prácticas. Los artistas multiversales deberán efectuar de inmediato: Buscar la autonomía en la autogestión; hacer uso de espacios alternativos, más allá de la presentación en un escenario; combatir el sistema capital que es la causa de la decadencia institucional. Con cada vez menos recursos monetarios y más ingenio demostrarán su verdadera maestría; y crear conceptos-danza a partir del conocimiento y técnica, siempre con el sentido ritualista. Esa realización se expondrá al arte no dancístico como la música, la plástica, el teatro; y a medios no artísticos como las ciencias duras.

Es ahora el punto culminante de la historia de la danza. El momento donde habrá autonomía o automatismo institucional. Desde lejos suenan las trompetas que anuncian el cambio del arte del Siglo XXI. Comienzan, aunque imperceptibles, los primeros pasos de la Danza Multiversal.

¡Larga vida a la multiversalidad! ¡Bailemos todos el ritmo de esta danza!

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