Por Katia Rejón

Feroz es la última obra teatral producida por Belacqua que aborda el tema del abuso infantil a partir de una historia popular. Su tercera temporada terminó el sábado 27 de mayo en el Teatro La Rendija. Como muchas de las propuestas de Belacqua, el mensaje de este tema se transcribe a un lenguaje metafórico y en este caso infantil y pedagógico para el público al que está destinado. La integración y la atmósfera de convivencia con el espectador es también una constante en las obras de esta compañía de teatro.

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Caperuza es presentada a los niños como una de ellos, le gusta bailar y cantar frente al ventilador. Por su parte —como en el cuento tradicional— el lobo representa la violencia y el peligro, es quien le quita la voz a Caperuza e impide que vuelva a cantar. En lugar de un bosque, Caperuza tiene que sortear la culpa y el miedo que la acechan desde que guarda el secreto del lobo. Gracias a personajes fantásticos como Esperanza, Gran Miedo y Coso Pantanoso, Caperuza descubre el poder que tiene su voz y logra contarle a su mamá lo sucedido.

De entre las cosas sobresalientes de Feroz está por supuesto la sensibilidad con la que abordan el tema, tanto como los acertados recursos visuales que utilizan para mantener cautivos a los niños y a los adultos. El Gran Miedo, un monstruo de estropajos y colgantes, aparece para mostrarle a Caperuza que vivir en la Isla de miedo pausa la felicidad que los niños experimentan en cosas pequeñas como cantar o caminar. Después se encuentra con Coso Pantanoso, una amalgama de culpas echadas bajo un cobertor elástico y pegajoso donde lo mismo se encuentran las faltas en la escuela y errores infantiles que el secreto del lobo. El ave Esperanza ayuda a Caperuza a recuperar su canto y encontrar valor para contar un secreto que no es suyo.

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Una guitarra acústica, una melódica y otros instrumentos de percusión son tocados en vivo. El diseño sonoro a cargo de Refugio García, conjugado con los ademanes, el clima de las escenas y los objetos, es de las cosas mejor logradas. Este mensaje sutil pero hondo llega a los niños en forma de canto y luces fluorescentes, y a los adultos como un aullido que advierte la necesidad de hablar sobre el tema. Además, al finalizar reciben un volante con información acerca del abuso infantil en México y guías para detectar y prevenir un caso de agresión.

Las actuaciones de Susan Tax —de quien fue la idea original— y de Gina Martínez Ortega ayudan a moldear la personalidad inocente de Caperuza con diálogos elocuentes y divertidos. Al final de la obra, los niños pasan al escenario para realizar una actividad creativa en la cual cada uno de ellos obtiene su Esperanza y vuelven con sus padres un poco más feroces que al principio.

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Ficha de la obra:
*Asesoría psicológica: Isela Altamirano, René May, Rebeca Terán y Jessica Cerecedo
*Acompañamiento y coordinación de actividad creativa: Arathy Fernández
*Diseño gráfico: Carmen Ordóñez
*Registro fotográfico y video: Hernán Berny
*Escenofonía: Refugio García Hidalgo
*Diseño y realización de producción: Arathy Fernández
*Iluminación: Mariano Olivera
*Concepto: Belacqua
*Idea original: Susan Tax
*Dramaturgia: María José Pasos
*Dirección: Nara Pech y Ulises Vargas

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