Por Andrea Fajardo

Ilustración de Luis Cruces Gómez

Carlos Hernán Perera Caro -Charly Perera para los compas y para el teatro- es actor, director y dramaturgo, además de arquitecto. Desde pequeño le ha dedicado gran parte de su vida a las artes escénicas, formándose en el CECUNY, en el Taller de Teatro de la Prepa I (UADY) y en cuanto curso, taller o diplomado se le atravesara; siendo alumno de Nancy Roche, Salvador Lemis, Juan de la Rosa, entre otros maestros. Vive en Mérida, es maestro universitario, le gusta escribir historias y leer blogs de personas desconocidas. Su risa es escandalosa y divertida. Es fundador y director del grupo teatral Replay Tequila y es un hombre gay.

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Para muchos creadores y artistas escénicos de la comunidad LGBTTTIQ+, el teatro ha sido un espacio seguro de representación, visibilidad y resistencia. Este es el caso de Charly, de Replay Tequila y de casi todos sus integrantes. 

“Nacemos aproximadamente en el año 2008, a partir de la  necesidad de hablar sobre la diversidad sexual. En ese tiempo no tenía acceso a textos que hablaran sobre temática gay, y a los que tenía acceso siempre ponían al homosexual en un ámbito de holgorio, ese tipo de personajes muy extrovertidos. Siempre en un tono cómico-fársico, pero no visibilizaban otro tipo de homosexualidades que hablen quizá sobre cosas más cotidianas y humanas”, comenta Charly en entrevista.

Desde esta inquietud escribió su primer texto dramático, llamado en ese entonces “Sueños inalcanzables”. Él lo describe como una celebración al amor en todas sus envolturas y a la aceptación de uno mismo como única forma de libertad. Se estrenó en el año 2010 como parte del Mérida Fest. Finalmente, después de reescribirla muchas veces, se llamó “Sueños de libertad” y viajó hasta el Teatro Principal de Guanajuato.

Durante casi 10 años de trabajo Replay Tequila se ha dedicado a construir historias y crear espacios de reflexión desde la escena, sobre las problemáticas y experiencias que viven las personas LGBTTTIQ+ en su día a día. Han desarrollado como una de sus temáticas centrales la diversidad sexual, en cuanto a identidad sexo-genérica, afectividad, homofobia y discriminación en el contexto yucateco. 

Al principio abordaban únicamente aspectos sobre la homosexualidad y la doble moral, después decidieron explorar temas como la homofobia, el suicidio, la violencia contra la mujer y el machismo. Con el paso del tiempo y el crecimiento del grupo han diversificado sus temas, llevando a escena reflexiones sobre el acoso escolar, los crímenes de odio y los trastornos alimenticios. 

“En algún momento dijimos: No, solamente disidencia gay. Luego comprendimos que hay otro tipo de problemáticas, que también tienen importancia a nivel social y nos interesaban mucho. Yo en ese momento, cuando iniciamos, estaba pasando por el proceso de aceptación de mi familia. Ahora que lo veo en retrospectiva, el grupo reflejaba mucho de lo que yo sentía, de lo que sucedía en mi vida y de lo que quería decir”.

Durante este recorrido han llevado a escena las obras: Sueños de libertad, El mal de Saturno e Identidad transparente, de dramaturgia propia. Noches de parque, Mujeres de arena, El Efecto Mariposa, Vine a verte y Entre el olvido y el entender, de autores iberoamericanos. Así como Enredos Masculinos y Confesiones de muchachos de 20, escritas a manera de collage y a partir de otros textos dramáticos o de poesía.

En sus procesos creativos ha tenido un papel importante la documentación y la investigación teórica. Consideran que en medio de la discusión actual sobre la diversidad sexual, estos dos factores son los que le dan poder a los proyectos artísticos que se unen a la lucha LGBTTTIQ+. Además de reunirse para ensayar o estudiar sus líneas, se dan espacio para ver películas y documentales, leer obras, cuentos, ensayos o textos científicos en grupo. Así como compartir vivencias y reflexiones, con el fin de nutrir sus propuestas escénicas y afianzar sus argumentos. 

Para los integrantes de Replay Tequila, en su mayoría hombres gay, personas bisexuales, hombres y mujeres trans, hacer teatro con esta perspectiva significa algo más que desarrollar habilidades artísticas y hacer currículum. Ha sido también un proceso de conocimiento y deconstrucción que los ha llevado a reflexionar de manera profunda sobre sus propias inquietudes, desarrollar una postura y tener mayor conciencia de sus luchas. 

Por otro lado, para los actores o actrices heterosexuales que han trabajado en el grupo, significa un reto importante que los ha llevado a confrontarse con otras realidades, desarrollar empatía y reconocer sus privilegios. 

“Una vez discutí con una actriz porque me preguntó: ¿Es que por qué voy a hacer otro papel de lesbiana? Y le dije: No importa si eres de nuevo lesbiana, hay muchos tipos de lesbianas así como hay muchos tipos de mujeres hetero. Ser lesbiana o gay es solo una de las miles de cosas que conforman a ese personaje. Así como puedes hacer mil millones de papeles heterosexuales y no lo cuestionas, ¿por qué cuestionas el hacer por segunda vez a una mujer lesbiana? Allí fue cuando pudimos dialogar.” 

Cada obra de Replay Tequila se ha enfocado directamente hacia una pequeña parte del amplio espectro que representa la comunidad LGBTTTIQ+. Cada idea ha surgido a partir de cuestionamientos que se hacen a sí mismos o a sus compañeros de grupo, poniendo siempre al descubierto una nueva inquietud o una nueva pregunta para responder. De narrar solo historias sobre hombres gay en casi todas sus obras, transitaron a otros terrenos como el amor lésbico, el poliamor o la identidad trans.

Particularmente les interesa ser un puente de comunicación con el público yucateco, para reflexionar sobre la realidad de las personas LGBTTTIQ+. En el sentido de que son personas reales, que respiran el mismo aire y caminan por los mismos espacios. Personas que trabajan, hacen deporte, cantan en el karaoke, pagan impuestos, van al super, sienten y aman… Como cualquier ser humano. No son seres aislados o extraños, no son minoría.

Según el director, la respuesta del público ha sido muy diversa a lo largo de su trayectoria. Su público meta son los jóvenes entre 12 y 25 años, NO GAY. Aunque por la naturaleza de sus obras es normal que personas de la comunidad sean quienes llenen las funciones, pues es una oportunidad de verse representados y encontrar un espacio de visibilidad. Gracias a ello han podido generar vínculos con la comunidad LGBTTTIQ+ del estado, conocerse y crear redes de apoyo. 

Sin embargo, siempre han querido que personas y familias cis-heteronormadas vayan más a ver este teatro y se dispongan a reflexionar, con el fin de conocer otro tipo de realidades y encontrar formas de dialogar. Pero por supuesto, acercarse a este público no ha sido una tarea fácil.

“Hemos recibido discriminación a través de las redes sociales. Gente que nos ha comentado que por qué hacemos ese tipo de obras, que qué asco, que nos vamos a ir al infierno, etc. Lo normal”. Comenta Charly entre risas y cuenta que la forma de discriminación más contundente que han recibido es cuando alguien del público se ha retirado del teatro a mitad de la obra. 

“Sí ha pasado que la gente se sale de las funciones cuando ve algo que no le gusta. Nos pasó en Noches de parque, con una mamá y su hija. La niña tenía como unos 12 años y se quería quedar. La niña dijo -porque se escuchó en plena función-: Mamá yo me quiero quedar a ver la obra. Y la mamá le dijo: No, no vamos a estar viendo estas pendejadas. La agarraron del brazo y se fueron. Para nosotros eso es un claro ejemplo de no aceptación a lo que estamos tratando de decir.”

Por otra parte, la relación que han tenido con las instituciones de cultura, en una ciudad como la blanca y noble Mérida, en palabras de Charly “ha sido ríspida y rara”. Para conseguir espacios de presentación o becas de financiamiento, han tenido que trabajar muy duro, tocar muchas puertas e insistir. Nunca les han negado el acceso a festivales culturales o a espacios teatrales del Estado. Sin embargo cuando se trata del Ayuntamiento de Mérida, la cosa se complica

Charly menciona que hasta antes de 2017 nunca les permitieron presentarse en el Centro Cultural Olimpo, por ejemplo. Específicamente con las obras Noches parque y Enredos masculinos, se les empezaron a cerrar puertas y el Olimpo no aceptaba ninguna de sus carpetas. 

Fue hasta que Mérida ganó el título de Capital Americana de la Cultura que lograron presentarse en el recinto mencionado, y gracias a que tuvieron que presionar a entidades más altas. Posteriormente resultaron beneficiarios del Fondo Municipal para las Artes Escénicas y la Música 2018, pero con El mal de Saturno, la única de sus obras (en ese tiempo) que no hablaba sobre la comunidad LGBTTTIQ+ en ningún aspecto.

De todas las propuestas que hemos metido a becas o festivales del Ayuntamiento, que tratan sobre temática gay, ninguna ha quedado. No se nos hizo raro que la única que no hablaba sobre temática gay es la que haya ganado un fondo municipal. Quiero pensar que hice una excelente carpeta para esa beca (risas). Pero no, no lo hemos logrado con ninguna que bordeara aunque sea un poco el tema.”

A pesar de que su trabajo de creación y producción ha sido un camino complicado y lleno de muros que atravesar, también les han abierto espacios que se han vuelto su casa. Como el Centro Cultural Tapanco, La Casa de la Cultura del Mayab, el Teatro Daniel Ayala o el FESTEM (Festival de Teatro en Municipios).

Charly confiesa que en algún momento de su vida fue homofóbico y transfóbico: “Fui de los que decían: Ah sí, soy gay pero un gay masculino. Qué asco las vestidas. Fo, no mames. Me veo hace unos años y no me hubiera gustado conocerme”. Se ríe de sí mismo mientras reconoce que su camino por el teatro es lo que le ha permitido cambiar de perspectiva y crecer. Pues implica hablar constantemente sobre el tema, atreverse a la deconstrucción, reconocer prejuicios y clichés, construir un discurso junto a otros creadores y nunca dejar de investigar.

Está convencido de que hacer este teatro, si bien no les ha salvado la vida a él ni a sus compañeros (eso solo pasa en Hollywood), sí les ha dado la oportunidad de estar más informados y seguros de quiénes son. Juntos han creado una pequeña comunidad de artistas y espectadores que se sienten acompañados, escuchados y visibles. Donde son los protagonistas de sus historias y detrás del dolor encuentran un lugar para jugar y ser lo que quieran. Colocarse en una piel en la que nunca imaginaron que podrían estar y cambiar sus formas de ver el mundo, desde la empatía y la resistencia.

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